
Una estudiante francesa fue golpeada brutalmente en la vía pública, luego de pedirle a un hombre que pasaba por el lugar que deje de acosarla. La víctima compartió en las
target=”_blank” data-cke-saved-href=”https://www.clarin.com/tema/redes-sociales.html” href=”https://www.clarin.com/tema/redes-sociales.html”>redes el momento en el que fue atacada, ya que una cámara de seguridad de un cafetería filmó el episodio.
Marie Laguerre (22), quien vive en París, salió del trabajo y volvía a su casa cuando un hombre comenzó a hacerle comentarios obscenos y degradantes. “Ruidos con connotaciones sexuales”, detalló la joven según la BBC. Pero no era la primera vez que se lo cruzaba, ya había tenido varios encuentros con él mientras caminaba por la calle y esta vez no se la dejó pasar: “Me enojé y le dije ‘callate’. No pensé que lo iba a escuchar, pero lo hizo”.
El hombre se enojó y le arrojó un cenicero, pero por unos centímetros, el objeto no alcanzó a Laguerre. Después de intercambiar insultos, el sujeto caminó hacia ella y las cámaras del café lo grabaron golpeándola con fuerza en la mejilla. “Sabía que me iba a pegar. Tuvo la oportunidad de ir (…). (Pero) no iba a agachar la cabeza y, ciertamente, no me iba a disculpar”, explicó.
Apenas el sujeto la agredió, otro hombre que estaba sentado en el café lo siguió y amagó pegarle con una silla. La joven decidió reportar lo sucedido a la policía, pero el atacante desapareció y no logró ser identificado.
El video se hizo viral y coincide con la iniciativa del gobierno francés de imponer multas por acoso callejero. Los infractores tendrán que pagar entre US$105 y US$870, de acuerdo a las nuevas normas que están listas para ser aprobadas en el parlamento esta semana.
La ministra francesa de Igualdad, Marlene Schiappa, le dijo al periódico Le Parisien que estaba “indignada por el ataque” y que el objetivo de las multas era imponer una clara prohibición social en relación a esta problemática que viven las mujeres.
La fiscalía de París está investigando el caso de Laguerre por acoso sexual y violencia armada, en un contexto en el que el movimiento #BalanceTonPorc (“Delata a tu cerdo”), el equivalente a #MeToo, ya ganó popularidad en Francia.