
“Me dijo que le habían pegado un tiro, que se estaba muriendo”, contó este domingo el esposo de Lourdes Espíndola, la policía de 25 años que recibió un tiro en
el cuello mientras esperaba un colectivo en la localidad bonaerense de Ituzaingó.
Desde la puerta del Hospital Posadas, donde su pareja se encuentra grave, Fernando habló con los medios de prensa y aseguró: “Estamos esperando un milagro”.
“Lo único que quiero es que se arrepientan, quiero que me llamen y me digan por qué hicieron esto”, dijo entre lágrimas el hombre, también policía.
El sábado a la tarde, luego de prestar servicio en la estación de peaje Quintana, en la Autopista del Oeste, Lourdes esperaba el colectivo cuando fue abordada y recibió un tiro en el cuello.
Según las primeras versiones, habrían sido dos hombres en moto los que la asaltaron y se llevaron sólo su arma reglamentaria.
“Iba para la casa de mi mamá, porque me estaba esperando ella con mis hijos. Mi hijito le mandó un mensaje y le puso ‘Lourdes, dale que te estamos esperando, vení'”, explicó Fernando en un profundo estado de angustia.
Consultado por los periodistas sobre qué sabe de la investigación, indicó: “No me dijeron nada, me tienen en bolas a mí, a mi familia, a mi suegro, a mi suegra. Nadie se hace presente acá”.
Finalmente, se dirigió la gobernadora bonaerense y al Presidente: “A partir de hoy no soy más policía”.