
En el juicio por la compra de la ex Calcográfica Ciccone se lleva a cabo la instancia final de los alegatos de las defensas. Y este martes, es el turno de
la defensa de Alejandro Vandenbroele, el abogado señalado en la causa como el testaferro de Amado Boudou. Para el dueño de The Old Fund, accionista mayoritaria, las condenas solicitadas por las querellas son menores por ser imputado colaborador en otros expedientes vinculados a Ciccone.
La defensa oficial de Alejandro Vandenbroele expondrá los alegatos finales ante el Tribunal Oral Federal 4 (TOF 4) integrado por los jueces Pablo Bertuzzi, Néstor Costabel y Gabriela Núñez Íñiguez. Lo hace en una particular situación, que es su rol como imputado colaborador en las demás causas aún en etapa de instrucción vinculadas a Ciccone.
Cuando decidió declarar ante el fiscal Jorge Di Lello y el juez Ariel Lijo como arrepentido en las demás causas en las que es investigado junto a Boudou, Vandenbroele dijo que que al ex vice “lo vi sólo dos veces en mi vida” y “nunca tuve contacto directo, ni hablé con él directamente”.
“Lo que se demostró es la apropiación de tres personas, Alejandro Vandenbroele, José María Núñez Carmona y Boudou de lo que fue en su momento la empresa Ciccone”, indicó el fiscal del juicio Marcelo Colombo cuando decidió pedir cinco años y medio de condena para el ex vice y señaló que “estaba atrás de The Old Fund para comprar Ciccone”.
Es quizás uno de los vínculos más reforzados por las querellas al momento de acusar a Boudou y a su “entorno más inmediato” movilizado “para adquirir la imprenta” que después fue contratada por el Estado.
Cuando fue su momento de declarar en el juicio, Vandenbroele señaló que los expedientes vinculados al caso “fueron una decisión política”. La primera vez “que escucho la palabra Ciccone lo escucho de Núñez Carmona en un bar, y me explica que es la única con capacidad de imprimir moneda”. Ante la situación financiera que vivía la empresa frente a la quiebra, el socio de Boudou contó que lo contactaron “de la AFIP Guillermo Resnik”, y que sus abogados “tenían una solución para levantar la quiebra y recuperar la planta”.
Durante el juicio, tanto el fiscal como las querellas (la Oficina Anticorrupción y l ala Unidad de Información Financiera), indicaron que la maniobra se realizó “a partir de una situación económica que estaba viviendo la empresa Ciccone, que estaba en quiebra. Es decir, que ahí está el entramado de lo que fue este arreglo que en definitiva implicó el traspaso del 70% de las acciones a The Old Fund (TOF) que estaba comandada visiblemente por Vandenbroele. Para la justicia detrás de él estaban Núñez Carmona y Boudou.
Así, se señaló que TOF “fue una sociedad fantasma, no existía como sociedad y se creó para cubrir el anonimato de los que estaban detrás” y que por ello señaló que “no hay dudas que todas las instancias previas a la compra de Ciccone, tanto en las reuniones abiertas como cerradas quien estuvo al frente Amado Boudou”.
En el expediente se sostuvo que la ex Ciccone pasó a manos de Núñez Carmona a través de Vandenbroele, nombrado en el fondo de inversión. Nicolás Ciccone, Rafael Resnick Brenner (ex funcionario de la AFIP) y César Guido Forcieri (ex integrante del ministerio de Economía)- también fueron parte de la operación que permitió que la ex Ciccone, única empresa con capacidad para imprimir billetes, quedara en manos del entorno del ex vice.
El objetivo de la operación era “contratar con el Estado la impresión de billetes y documentación oficial”. No sólo imprimió las boletas electorales en 2011, sino que en abril del 2012, el Gobierno de Cristina contrató a Ciccone para imprimir 160 millones de billetes de cien pesos, por un costo de $ 140 millones.