La historia de la joven tuvo gran repercusión en Francia, donde se la presentó como un “ejemplo absurdo” de la política migratoria de la administración del presidente Donald Trump.
Roman salió el 21 de mayo a correr en las inmediaciones de White Rock, localidad del extremo oeste canadiense limítrofe con Estados Unidos. La estudiante abandonó el borde de la playa debido a la subida de la marea y se adentró en tierra firme, donde fue interpelada por dos agentes.
La joven no portaba ningún documento de identidad en el momento de la detención y aseguró no haberse dado cuenta de que estaba en territorio estadounidense. Había ingresado en el estado de Washington y abandonado el canadiense de Columbia Británica, y así se lo hizo saber a los policías.
A pesar de las explicaciones, fue transferida a un centro de detención estadounidense junto al aeropuerto de Tacoma, en Seattle, situado a unos 200 kilómetros al sur del lugar en el que la interceptaron.