

La primera dama estadounidense, Melania Trump, y su predecesora Laura Bush se sumaron al coro de críticas a la política migratoria del gobierno estadounidense, que ya separó
de sus padres a unos 2.000 niños que entraron ilegalmente en Estados Unidos en los últimos seis meses.
“La señora Trump odia ver a los niños separados de sus familias”, dijo a CNN su directora de comunicación, Stephanie Grisham, y añadió que la primera dama espera que republicanos y demócratas en el Congreso “puedan finalmente ponerse de acuerdo para lograr una reforma migratoria exitosa”.
“Ella cree que debemos ser un país que sigue todas las leyes, pero también un país que gobierna con corazón”, agregó citada por la agencia de noticias DPA.