
La noticia le cayó como un balde de agua fría, si es que el clima de Bariloche no había sido suficiente. Tanto es así que ni siquiera tuvo la posibilidad de
enterarse de forma personal de la decisión del Presidente. Por eso, esta mañana el hoy ex ministro de Energía Juan José Aranguren volvió a Casa Rosada para reunirse por última vez con Mauricio Macri. Fue unos minutos antes que llegara otro saliente: el ex titular de Producción Francisco Cabrera, quien seguirá en el Gobierno como asesor presidencial y, además, fue ungido como presidente del Banco de Inversión y Comercio Exterior.
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En su último día, Aranguren llegó a su ministerio a las 8 en punto. Un ritual que cumplió a rajatabla durante toda su gestión. Habló con sus colaboradores y, un rato después, cuando le confirmaron que Macri ya había arribado a su despacho, cruzó la calle para reunirse a solas. Fue pasadas las 9.30.
Hombre de pocas palabras como el Presidente, Aranguren apenas estuvo 10 minutos en el despacho de Macri: antes de las 10 ya había salido de la Rosada.
A diferencia de lo que ocurrió con Cabrera, a quien Macri se encargó de explicarle en persona su decisión, la salida de Aranguren se dio en circunstancias extrañas. De hecho, la última imagen pública que se vio del ex CEO de Shell como ministro no hacía presagiar ese desenlace: una foto que subió a su cuenta de Twitter el secretario de Energía de Donald Trump, Rick Perry, que comentó que vieron juntos el debut mundialista de la Selección Argentina ante Islandia. La publicación fue apenas unas horas antes de que Presidencia sacara la gacetilla de prensa informando los cambios.
Cabrera también tuvo su foto atípica: el viernes, en la Quinta de Olivos, posó junto al Presidente y a la líder de la Coalición Cívica Elisa Carrió, un rato antes de hablar con el mandatario y enterarse su decisión de desplazarlo de Producción.
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El ex titular de la Fundación Pensar, el think tank PRO que trazó las políticas públicas para la plataforma de campaña, asumirá como titular del BICE, pero además tendrá despacho en la Rosada: hay quienes creen que podría ser el jefe de asesores del Presidente una vez que se concrete el enroque que es un secreto a voces: José Torello, quien actualmente ostenta ese cargo, asumiría como senador, ya que Esteban Bullrich volvería a Educación. Sería cuando Alejandro Finocchiaro lance su campaña en La Matanza.
La otra alternativa para que eso suceda es que Gladys González, segunda senadora del PRO por la provincia de Buenos Aires, retome su idea de ser candidata a intendenta de Avellaneda. Dicen que la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal allí la quiere.
Cabrera llegó para ver al Presidente, pero enseguida entró a una reunión con el jefe de Gabinete Marcos Peña y recibir a su sucesor, Dante Sica, con quien hará la transición de su cartera.
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A Casa Rosada también llegó el nuevo titular de Energía, Javier Iguacel, acompañado por su ahora ex jefe, el ministro de Transporte Guillermo Dietrich.
Se trata de una jornada plagada de reuniones. Ya está el empoderado ministro de Hacienda Nicolás Dujovne. Y, al mediodía, en medio de rumores de más cambios, volverá a reunirse la mesa chica de Macri: Peña recibirá a Vidal, el jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta, el ministro del Interior Rogelio Frigerio y el titular de la Cámara de Diputados Emilio Monzó.
La idea en el Gobierno es avanzar rápido con el resto de los cambios. Se especula que varios ministerios podrían bajar a secretarías: suenan, entre otros, Ambiente, Agroindustria, Cultural, Trabajo y Turismo. El único ministro de estos que arribó pasadas las 10 a Casa Rosada es Jorge Triaca.
