“Es un cambio político, que incluso pedían los industriales”, cuentan a La Nacion en el círculo cercano del ahora ex ministro de Producción, Francisco Cabrera. Su reemplazante en el cargo, Dante Sica, no es un desconocido para esta administración, sino un economista privado que apoyó los cambios que, hasta ahora, había impulsado el Gobierno en materia productiva.
Aunque no lo confirman, en Producción sugieren que la llegada de Sica vendrá acompañada de un mayor foco oficial por el enorme desbalance comercial que muestra la Argentina y -en medio de un crisis cambiaria y de consumo interno- de una mirada más concentrada en las importaciones, un reclamo de los industriales. En su consultora son clásicos los trabajos sobre el comercio bilateral con Brasil y son especialistas en temas vinculados a las automotrices. Más allá del mayor cuidado sobre el comercio internacional, no se esperan medidas restrictivas.
Sica es una continuidad a un desgatado Cabrera. Tanto es así que desde el comienzo de la gestión de Mauricio Macri es miembro del Consejo de la Producción que depende a su vez de propio Ministerio de Producción. La relación con Cabrera era muy fluida. Tanto que muchos industriales llegaban al Ministerio de Producción de Cabrera de la mano de Sica.
No se sabe aún qué pasará con las secretarías que dependían hasta ahora de Cabrera y qué equipo decidirá traer Sica con su incorporación. “Hay que ver quién se quiere quedar”, dijeron cerca ministro saliente que pasará a conducir el BICE y será asesor de Mauricio Macri.
Sica, actual director de la consultora Abeceb (antes Centro de Estudios Bonaerense -CEB-) fue secretario de Industria y Minería durante la gestión como ministro de José Ignacio de Mendiguren en el gobierno de Eduardo Duhalde. El ahora ministro de Producción es licenciado en Economía, experto en estrategias de desarrollo, política industrial y negociaciones Internacionales. Cuenta con una amplia trayectoria vinculada a la función pública en organismos nacionales e internacionales dedicados a la definición de políticas económicas.
Fue condecorado por el gobierno de Brasil con la Orden de Río Branco, la más prestigiosa distinción otorgada a quienes contribuyen a estrechar las relaciones entre los dos países.
