

Boris Johnson afirmó que “nunca existió la más mínima posibilidad” de que Inglaterra boicoteara la Copa del Mundo de Rusia por el envenenamiento del ex espía ruso
Serguei Skripal y su hija Yulia en la localidad de Salisbury, en marzo pasado, un hecho del que Londres acusó al gobierno ruso.
Pero el ministro explicó que se plantearon preguntas sobre la participación de los Three Lions, el equipo inglés, en el torneo que comenzó ayer en Rusia después del ataque contra los Skripal con un agente nervioso.
El gobierno británico asegura que no hay una explicación alternativa plausible a la responsabilidad del Kremlin en el ataque, una acusación que el gobierno ruso del presidente Putin ha negado reiteradamente.