

Kaido Koiv, presidente del ayuntamiento de Kanepi, defendió la decisión y tildó como “muy democrático” al proceso de elección, publicó el diario The New York Times, aunque
votaron unas 12.000 personas, más del doble de la población.
La decisión popular no fue tan extraña ya que “Kanep” significa “cannabis” en estonio y su hoja, según la leyenda local, fue un símbolo de la zona por lo menos durante 150 años, en referencia al cáñamo que tradicionalmente se cultiva ahí y se convierte en prendas, aceite y sogas.
En total, tras la votación, nueve miembros del ayuntamiento votaron a favor del diseño, mientras que ocho se opusieron, entre ellos, Arno Kakk, que dijo no estar de acuerdo con “el hecho de que estaremos marchando con este tipo de bandera”.
