

El eje principal de la campaña se basa en una mesa larga donde “nos juntamos a cenar y conversamos de cosas cotidianas”, y la idea surgió “tras
“Muchas veces uno no se da cuenta pero la mesa es más que un lugar donde comer, es un lugar de encuentro, donde poder compartir experiencias, o simplemente repasar el día junto a personas que afrontan una situación compleja, profunda y delicada”, agregó.
Al igual que en años anteriores, la primera cena de Frío Cero se realizó el 21 de marzo, con el inicio del otoño y continuará durante todo el invierno, de este modo de lunes a viernes en la vereda de la Catedral metropolitana, cerca de las 18.30 se monta una mesa donde, se juntan a cenar “grupos de voluntarios que realizan la comida y las personas que se quieran acercar”.
Giovo explicó que, además de “la mesa” también “sumamos actividades, como el ropero comunitario, o compartimos ratos con artistas que se suman” y que “a nivel nacional hay distintas organizaciones que pertenecen a la Red que se suman con esta campaña de Frío Cero, como Rosario”.