

Anoche, Trump estaba reunido en un encuentro con dirigentes californianos contrarios a la decisión de ese Estado de ofrecerse como “santuario” para recibir a inmigrantes indocumentados, en
desafío a la política de deportaciones que promueve la Casa Blanca.
Cuando un jefe de policía local se quejó por las pandillas que, comentó, actúan en su jurisdicción, Trump respondió: “Hay gente que entra o está tratando de entrar al país, y estamos parando a un montón. Ni se imaginan lo mala que es esa gente. No son gente. Son animales”.
Hoy, el líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, replicó que “cuando nuestros tatarabuelos llegaron a Estados Unidos, no eran ‘animales’ y esta gente tampoco lo es”.
La senadora por California Dianne Feinstein, la más antigua legisladora demócrata en el Congreso, acusó ayer mismo a Trump de “volver a tratar de dividir a los californianos y a todos los estadounidenses”.