

La exagerada firma de Donald Trump se adapta perfectamente a la personalidad del magnate, cuya decisión de retirar a Estados Unidos del pacto atómico con Irán ha
revivido los antiguas diferencias entre Israel y su enemigo persa.
Son los primeros síntomas de una medida adoptada unilateralmente por el presidente estadounidense -resistida por Francia y Alemania-, que ha hecho más inseguro a Medio Oriente.
Las consecuencias están a la vista: después de atacar posiciones iraníes en Siria, en respuesta a un ataque de Teherán contra los Altos del Golán, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, pidió al gobierno de Bashar al Assad que eche a las fuerzas iraníes que operan en su territorio.