

El científico australiano, de 104 años, pidió asistencia a la organización helvética Exit para suicidarse y murió hoy tras la inyección de un medicamento letal, según confirmó
la propia entidad.
El científico, un reconocido botánico autor de publicaciones en revistas científicas, no estaba enfermo y dijo que hubiese preferido morir en Australia, donde intentó un suicidio fallido y posteriormente sufrió una caída que provocó un marcado declive de su estado físico, informó hoy la agencia EFE.
Tras esos episodios decidió acudir a la organización Exit y viajar a Suiza para cumplir con su deseo.