Bajo un fuerte dispositivo de seguridad, unas 160.000 personas según los organizadores, 40.000 según la policía, participaron de la irónicamente bautizada “Fiesta de Macron”.
Una marcha convocada para condenar el primer año de gobierno del jefe de Estado, quien ha actuado “como un Robin Hood al revés: sacándole a los pobres para dar a los ricos”, denunció ese partido izquierdista.
Con disfraces, carrozas y pancartas provocadoras, los manifestantes marcharon desde la céntrica plaza de la Ópera a la de la Bastilla en un ambiente festivo y de buen humor, tal como lo había planteado su promotor, el diputado Francois Ruffin.
“Alto al golpe de Estado social”, “Corro menos rápido que en el 68, pero grito más fuerte” o “Macron basta de circo”, rezaban algunos de los carteles contra el mandatario.
Aunque la manifestación se desarrolló pacíficamente, se vivieron momentos de tensión en la plaza de la Bastilla cuando una decena de encapuchados empezó a atacar a móviles de radio y televisión, exigiéndoles que se fueran, lo que derivó en la intervención de los antidisturbios.