
de clases de fútbol sin referí ni marcadores y artes marciales sin competencia para los niños, captan el interés de padres que buscan una formación deportiva con eje en la recreación.

“Piensan el fútbol de una manera más colectiva y nadie se queda sin jugar por el nivel que tiene. Además, los padres no pueden provocar con sus gritos o indicaciones en los torneos”, contó a Télam Vanesa Chamorro, mamá de dos niños, de doce y seis años, que aprenden fútbol en la escuela Moebius desde pequeños.
En ese establecimiento, que tiene dos sedes- una en el barrio porteño de Caballito y otra en Villa Crespo- se dan clases de fútbol infantil a grupos desde los 4 a los 17 años.
El juego no incluye tablas de posiciones y si un equipo gana por más de 5 puntos, tiene que meter goles dentro del área, y si supera los 7 o más, el otro puede sumar un jugador a la cancha.
El arte marcial Choi Kwang Do, disciplina que enseña a grandes y chicos la defensa personal, es otro deporte que atrae a padres de niños a partir de los 2 años y hasta los 18 que lo prefieren por sobre otros más competitivos.