

Observadores internacionales certificaron la disolución de la organización separatista vasca ETA como un hito para Europa después de cinco décadas de violencia, e instaron al Estado español a dar
pasos hacia la reconciliación, pero el presidente del gobierno Mariano Rajoy insistió en que los crímenes no quedarán impunes.
ETA, cuyas siglas significan “Euskadi ta Askatasuna” (Patria Vasca y Libertad), dejó oficialmente de existir sesenta años después de su fundación como movimiento revolucionario de liberación nacional y a 50 años de su primer atentado mortal, contra el guardia civil gallego José Partines Arcay.
Así lo ratificaron cinco observadores internacionales que participaron del encuentro que tuvo lugar en un palacete de la localidad vascofrancesa de Cambo les Bains, el día después del comunicado con el que la organización separatista anunció su final.

Los firmantes son el ex primer ministro irlandés Bertie Ahern; el líder del Sinn Fein norirlandés Gerry Adams; el centroizquierdista exalcalde de México Cuauhtémoc Cárdenas; el francés Michel Camdessus, ex director del FMI, y Jonathan Powell, que fue jefe del gabinete del primer ministro británico Tony Blair. Todos fueron convocados por el Grupo Internacional de Contacto (GIC), que lidera el abogado sudafricano Brian Currin, y las organizaciones civiles Bake Bidea y Foro Social Permanente, que se formaron para impulsar un proceso de paz en el País Vasco.