

Los alrededor de 500 miembros del llamado Viacrucis del Migrante, en su mayoría hondureños, habían partido el 25 de marzo del límite con Guatemala, en el sur
Los emigrantes negaron que pretendieran saltar el alto muro metálico que delimita la frontera, pese a que las fotografías distribuidas por las agencias internacionales de noticias mostraron a algunos de ellos sentados sobre el extremo superior de la barrera.
Asimismo, aseguraron que pedirán entrar legalmente a Estados Unidos, como refugiados. “No somos criminales, somos trabajadores internacionales”, decía una de las pancartas levantadas por los centroamericanos, según reportó la agencia de noticias ANSA.
Mientras tanto, del lado estadounidense, activistas alzaron carteles con leyendas tales como “Los refugiados son bienvenidos aquí” y “Parques, no muros”.
La situación provocó el colapso de los puestos fronterizos, tanto en Tijuana como en San Diego, donde la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos anunció que no podía aceptar más solicitudes de asilo por el momento.