
Pyongyang y la anhelada pacificación de la península, en guerra desde hace más de medio siglo.

El encuentro, que culmina el proceso de deshielo iniciado hace tres meses, será también el prólogo a la cumbre de junio venidero entre el líder norcoreano, Kim Jong-un, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
La reunión entre el presidente surcoreano, Moon Jae-in, y Kim tendrá lugar en el mediodía del viernes -noche de jueves en la Argentina- en el Peace House, un pabellón ubicado en el lado sur de la Zona de Seguridad Conjunta, el único punto de la militarizada línea de división en el que sus soldados se ven las caras. Según señaló la oficina presidencial surcoreana, la cumbre comenzará antes del mediodía e incluirá una recepción oficial, la reunión entre ambos mandatarios y una cena.

Esta cumbre intercoreana es la tercera de la historia, luego de las mantenidas por el difunto líder y padre del actual mandatario del Norte, Kim Jong-il, y los presidentes surcoreanos Kim Dae-jung y Roh Moo-hyun en los años 2000 y 2007, respectivamente.
Aunque muchos de los preparativos no han sido develados, todos los detalles fueron ultimados esta semana entre las delegaciones de ambos países:
El recorrido que realizará Kim -aparentemente a pie- para llegar hasta el pabellón está cargado de simbolismo por tratarse de la primera vez que un líder norcoreano pisará Corea del Sur.
La cena entre ambos dignatarios estará compuesta de platos representativos de ambos países que buscan ser el puntapié diplomático para entablar lazos de paz entre dos naciones que técnicamente siguen en guerra:
Los líderes degustarán pescado a la parrilla de Busan, donde creció Moon, acompañado de papas rosti al estilo de Suiza, donde se educó Kim, además de fideos fríos típicos de Pyongyang, cuna del líder comunista, preparados por el chef del famoso restaurante norcoreano Okryugwan, que viajará a la frontera para cocinarlos.