Todos estaban convencidos de que esta vez la sesión especial pedida por los peronismos en la Cámara de Diputados tendría quórum. Resignado, el interbloque de Cambiemos bajó rápido al recinto para
amortiguar el golpe. En las tarjetas, primer round para la oposición.
El segundo round fue más conversado. El oficialismo quiso trabar el debate de entrada, impidiendo los dos tercios que requerían los proyectos alternativos a las subas en las tarifas para ser votados sin dictámenes de comisión.
Con cintura de futbolista habilidoso, Emilio Monzó -titular de la Cámara- concedió que se habilite la lista de oradores. Fue a cambio de garantizar la sesión ordinaria programada para ofrendarle por la noche al Gobierno su ansiada reforma del mercado de capitales, tal como aceptaron los jefes de los otros bloques. En lugar de trabar a fondo todos los proyectos juntos, como un back central de aquellos, se las ingenió para despejarlos de a uno, con la clase de un Roberto Perfumo. Volvamos al box: el oficialismo sacó ventajas en este round.
Cambiemos bajó al recinto y se debate sobre las tarifas: seguí la sesión minuto a minuto
La escena que se vivió en la tarde del miércoles en el recinto de la Cámara baja derivó entonces en un show para confundir a las audiencias y contentar a los propios. Resultó en un debate que -según lo negociado por todas las partes- conducía de antemano a un callejón sin salida.
El durísimo discurso de Mario Negri contra los kirchneristas y Cristóbal López en la sesión por tarifas
Hubo exaltaciones sucesivas de Diego Bossio, Graciela Camaño, Martín Lousteau, Agustín Rossi y otros tantos a sus propuestas para limitar los aumentos tarifarios con recetas tales como rebajas al IVA, indexación salarial, congelamiento y declaraciones de emergencia.
Aunque lo más entretenido terminó siendo la reedición de las frecuentes escenas de catarsis de unos y otros. El radical Mario Negri habló del ocultamiento K del empresario Cristóbal López bajo la alfombra. Y el ultrakirchnerista Rossi le replicó con su furia habitual al grito de “tienen un Presidente contrabandista”.
El oficialismo se guardó en la manga un contraataque para presionar a los gobernadores e intendentes a bajar los impuestos que impusieron en los servicios locales. Lo mandó al Senado, escenario en principio más apacible para probar el contrapunto.
Resultado, Todos apostaron a llevarse algo. Todos salieron con magullones. Ultimo round: final abierto.