El fiscal anticorrupción egipcio Hisham Geneina fue detenido en febrero pasado luego de declarar, en una entrevista con el portal de noticias Hufftington Post en árabe, que el ex precandidato presidencial
Sami Anan tenía documentos que incriminaban al gobierno egipcio. El ex fiscal respaldó y reprodujo las denuncias de Anan, después de que éste fuese excluido de las elecciones presidenciales bajo la acusación de haber violado las normas del Ejército.
La cúpula castrense, de la que una vez formó parte Anan, lo culpó de “falsificar documentos oficiales que sugieren que concluyó el servicio militar para poder postularse a presidente”; de “no obtener el consentimiento del Ejército para ocupar el principal cargo del país” y de tratar de “abrir una brecha entre las Fuerzas Armadas y el pueblo de Egipto”.
“Nuestra conciencia fue encarcelada por cinco años y todo el mundo debe permanecer en silencio”, escribió el abogado de Geneina, Ali Taha, en Facebook. “Geneina está entre rejas pagando el precio del silencio”, agregó el abogado, citado por la agencia de noticias alemana DPA.