

El diputado independentista Toni Comín, quien se encuentra en Bélgica huido de la Justicia, solicitó este lunes delegar su voto, un paso que allana la investidura de un
nuevo presidente en Cataluña, en segunda votación, sin la necesidad de los apoyos de la minoritaria Candidatura de Unidad Popular (CUP).
El bloque independentista cuenta con mayoría absoluta en el parlamento catalán desde las elecciones del 21 de diciembre, pero la CUP, con cuatro diputados, sigue firme en su posición de abstención frente al intento de formar un gobierno que no cuente con una agenda rupturista.

Los anticapitalistas dejaron claro que sólo apoyarán la investidura de Puigdemont o de un candidato con un programa republicano. De lo contrario, se abstendrá, lo que haría fracasar la primera votación de investidura, como ocurrió con el candidato Jordi Turull. Por lo tanto, la única posibilidad para formar un gobierno independentista, y que Cataluña no vuelva a las urnas, pasa por lograr mayoría simple en la segunda votación.
Para ello, Junts per Catalunya (JxC) y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) necesitan contar con el voto de sus 66 diputados, para superar a los 65 de la oposición. Esto implica que el ex presidente Carles Puigdemont y Toni Comín puedan hacer valer sus votos, sea a través del voto delegado o cediendo su banca.