Daniel Montamat manifestó en declaraciones a radio Mitre, que “la electricidad tiene que ser generada, transportada y distribuida hasta llegar a los hogares; lo mismo el gas desde su extracción hasta
las redes de distribución, y todo eso tiene un costo que incluye la utilidad de los operadores que están haciendo esta inversión”.
“Si imaginamos que el costo es de 100 y trasladamos 10 a la tarifa del consumidor final, los otros 90 son subsidio: esa es la primera gran mentira, porque esos subsidios también los estamos pagando con impuestos o con inflación, que es el peor de todos los impuestos, y si no, nos endeudamos más”, dijo el experto.
En 2016, recordó, los subsidios energéticos fueron de US$ 15.574 millones y se redujeron en 2017, fruto de las recomposiciones tarifarias, a US$ 8.800 millones.
La diferencia de un año a otro se trasladó a las tarifas, “de lo contrario hubiéramos tenido que pagar con mayor inflación, y si nos quejamos de que es alta, hubiera sido superior”, explicó Montamat.