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“¿Por qué el hijo de pobre será pobre? Porque el coeficiente intelectual es menor, y hay que hacer algo ya porque ellos son el futuro del país”

Redacción TN by Redacción TN
4 marzo, 2018
in Sociedad
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“¿Por qué el hijo de pobre será pobre? Porque el coeficiente intelectual es menor, y hay que hacer algo ya porque ellos son el futuro del país”
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El doctor Juan Carlos Parodi -distinguido en el mundo entero como cirujano y profesor en las mejores universidades- volvió a la Argentina y alerta sobre el futuro de los niños más vulnerables: “El problema es que el déficit cognitivo de estos chicos, aunque los alimentemos, es irreversible”. Pero deja una luz de esperanza: “Si trabajamos seriamente, de allí van a salir 5 premios Nobel”

 

 

Es admirado en el mundo entero. Su técnica para operar aneurismas abdominales -que le llevó catorce años desarrollar- salvó miles de vidas y se adoptó en todos los centros del planeta. Está en el libro Guinness como uno de los científicos latinoamericanos con más patentes médicas registradas: 280. Y le salvó la vida al Papa Francisco, cuando -siendo aún el Padre Jorge- una peritonitis y una gangrena en la vesícula lo puso al borde de la muerte.

 

Pero para el doctor Juan Carlos Parodi sus logros hoy ya no se miden con los reconocimientos en sus más de 40 años como cirujano, sino que se medirán con lo que él pueda hacer para revertir el “negro futuro de los niños pobres en la Argentina”.

 

Volvió al país luego de trabajar años en la prestigiosa Cleveland Clinic y de enseñar en las mejores universidades del mundo. Y lo que vió en los barrios más pobres de la zona norte donde vive, lo alarmó.

 

“Dentro de pocos años la mayoría de los niños argentinos serán pobres, con capacidad mental disminuida y educación insuficiente”, afirmó y pidió que se pusieran manos a la obra para cambiar esta angustiante realidad.

 

 

“Como cirujano yo creo en la acción, en tomar decisiones, y por eso no me conformo con relatar lo que ocurre, busco soluciones”, aclara.

 

Luego de una exitosa trayectoria científica -que lo llevó por Estados Unidos, Australia, Reino Unido-  el doctor Parodi relata su experiencia al recorrer esos barrios vulnerables: “Fui a visitar la villa La Cava y realmente me sentí muy mal. Llevé psicólogos, sociólogos, expertos en nutrición, quería ver de qué manera podíamos ayudar. Empecé a hablar con los chicos y vi que tenían los dientes marrones -sí, en pleno San Isidro – porque no tenían calcio”.

 

“El coeficiente intelectual de esos niños era realmente bajísimo.  Me angustié y pensé: este chico no tiene los mismos derechos que mi nieto, no pidió venir acá, nadie lo defiende y es realmente inaceptable que pase esto. Lo hablé con el intendente Posse y le dije que esto no podía durar un día más”.

 

“¿Qué pasa con los pobres? La cruda realidad es que los pobres generan más pobres ¿Acaso no ayuda el empleo? Ayuda, pero no alcanza. ¿Por qué el hijo de pobre será pobre? Porque el coeficiente intelectual es menor. Hay que tener en cuenta que la plasticidad del cerebro se produce durante los primeros 5 años. Y esos chicos están subalimentados desde el embarazo de su madre. Además, la mayoría de estos niños no son deseados ni esperados, no tienen estímulos, hay agresión física, falta de afecto, problemas auditivos, a lo que hay que sumar la presencia de pandillas y el dramático uso del paco”.

 

“El problema es que este déficit cognitivo, aunque lo recontra alimenten, es irreversible. Estos chicos, que son el 50% en la Argentina hoy, van a ser nuestro futuro”.

 

“¿Quién defiende a los niños pobres? Nadie. Ellos no pidieron venir a este mundo. Y nacieron en un lugar carenciado, muchos sufrieron castigos físicos, fueron abusados, están mal alimentados, y no tuvieron estimulación ni afecto. Trágicamente su destino estaba sellado y los condenaba a ser desocupados, resentidos y o abrazar el delito”, reflexionó el cirujano.

 

“Tenemos que hacer algo. Hay que hacer propuestas concretas. Los cirujanos somos gente de acción, porque si no actuamos se nos mueren los pacientes. Así que no solo hacemos propuestas sino que también peleamos por los pacientes”, dice.

 

“La falta de educación y de conocimiento es el grave problema. Hay que enseñar la procreación responsable. Hay que darle importancia al hecho de traer un niño al mundo, dignificar la creación de una nueva vida, bregar por el bienestar y la felicidad de los niños. Y eso hay que hacerlo ya. Ellos son el futuro”.

 

“La capacidad intelectual de nuestros niños en potencia es maravillosa, tienen un buen ADN. Si trabajamos seriamente, si en el futuro les damos posibilidades van a salir 5 premios Nobel. Hay que exaltar la importancia de traer un hijo al mundo. Tenemos que trabajar mucho en esto para cambiar el futuro de esos niños y de nuestro país”.

 

“Dentro de pocos años la mayoría de los niños argentinos serán pobres, con capacidad mental disminuida y educación insuficiente”

 

El cirujano Juan Carlos Parodi creó técnicas revolucionarias que se usan en el mundo, ganó premios, enseñó en las mejores universidades y salvó miles de vidas. Hoy, de regreso a la Argentina, recorre los barrios más vulnerables y levanta su voz: “En tres generaciones la Argentina tendrá 80 chicos pobres frente a 16 no pobres. ¡Hay que hacer algo ya!”

 

 

“Eminencia”, le dicen en los círculos médicos y académicos. “Maestro”, lo llaman en los pasillos de los hospitales. Pero el doctor Juan Carlos Parodi, cirujano y creador de una técnica revolucionaria para operar aneurismas abdominales -la endoprótesis que hoy se aplica en todo el mundo y disminuyó a la mitad la cantidad de muertes de hombres y mujeres con graves problemas vasculares- no siente que eso lo represente: “Soy simplemente un médico”, dice.

 

Su biografía dirá que es un médico, sí, y que salvó miles de vidas, incluyendo la del príncipe Rainiero de Mónaco y la del Papa Francisco. “Para mí todos los pacientes son iguales”, afirma. Y cuenta con emoción aquel primer encuentro con el Padre Jorge Bergoglio que lo llevó a construir una amistad que hoy perdura:

 

“El padre Jorge tenía una gangrena en la vesícula y una peritonitis, se estaba muriendo. Corría el año 81 y me llevaron a la medianoche a verlo a un sanatorio de unas monjitas. Estaba realmente muy mal. Lo operé y se salvó. En 2014, cuando ya era Papa, viajé con mi mujer -Tati- a Roma y lo visité en Santa Marta. Yo no me acordaba de lo ocurrido, pero él me presentó como el cirujano que le había salvado la vida… fue una gran emoción”.

 

A los 75 años Parodi llegó al libro Guinness de los Récords como uno de los científicos de Latinoamérica con más patentes de procedimientos médicos registradas en el mundo. ¿Cuántas? “280”, responde con una sonrisa.

 

 

Luego de años en la prestigioso Cleveland Clinic y de que su técnica haya sido señalada por Harvard como una de las más revolucionarias de los últimos 100 años, el médico volvió a vivir a la Argentina.

 

Lo primero que hizo fue visitar los barrios más vulnerables y pobres de la zona norte, donde vive. “Sentía que tenía que hacer algo, pero lo que ví me shockeó”. ¿Qué vió? “Niños desnutridos, sin dientes, sin oportunidades para salir de la pobreza, no deseados, mendigos, olvidados”.

 

“Soy cirujano y por eso actúo. Al ver a esos chicos, a los que no se le respetan sus derechos, sentí que tenía que hacer algo. Frente a esa tremenda realidad lo primero que hice fue buscar entender qué nos espera en el futuro. Entonces, en la Universidad de Michigan hice una proyección del crecimiento demográfico argentino y la posible calidad de gente que vamos a tener en el futuro”.

 

Parodi recogió la información de diversos organismos nacionales e internacionales “sobre todo del efecto de varios factores sobre la capacidad cognitiva de los pobres”, cuenta.

 

Y los resultados fueron alarmantes. Así lo explica:

 

“Hoy sabemos que aproximadamente el 30% de los argentinos son pobres. Y que el 50% de los niños menores de 14 años son pobres, los asentamientos del 73,9% de ellos lo son”.

 

¿Qué dicen estas cifras? “Que el crecimiento demográfico es una cosa que no es regular y que el crecimiento se hace a expensas de los pobres”.

 

“Las familias pobres tienen un promedio de 4,3 hijos por pareja y los no pobres, 2 por pareja. Si ustedes hacen una simple progresión geométrica con estos números, en 3 generaciones los pobres generan 79,5 personas, casi 80, y los no pobres 16. Es decir que el crecimiento de los pobres es 5 veces más que los no pobres”, explica.

 

“Con la proyección del crecimiento demográfico asimétrico, dentro de pocos años, la mayoría de los niños -futuros adultos de la Argentina- serán pobres, con capacidad mental disminuida y educación insuficiente. Y esto será así si  no trabajamos para cambiarlo”.

 

“Los niños pobres están mal nutridos, desde el mismo embarazo de sus madres, y ya cuando nacen, su cociente es menor. Requieren ayuda, que alguien los proteja. La justicia social es darle iguales oportunidades a todos, y estos chicos, no tienen las mismas oportunidades”, finaliza

 

fuente infobae

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