Cambiemos gano en los distritos más grandes, como Capital Federal, Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba
Cambiemos, el espacio político conducido por el presidente Mauricio Macri, se está consolidando como primera fuerza política en todo el país, luego de ratificar victorias de las internas de agosto y agregar a su lista otros distritos que habían quedado en manos del peronismo.
El peronismo quedará relegado después del conteo final de votos. El oficialismo se imponía, hasta ahora, en la provincia de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Chubut, Entre Ríos, Salta y Corrientes. En Chaco puede haber batacazo: en el entorno del gobernador peronista Domingo Peppo dijeron a El Intransigente que la elección está muy peleada y que es posible que la gane Cambiemos. El macrismo no saca más votos, pero la lista kirchnerista que se presentó por fuera del PJ le robó a la fórmula puesta por Peppo muchos votos.
En Córdoba, los candidatos de Juan Schiaretti quedaban relegados por Cambiemos por amplia diferencia. En Santa Fe, el kirchnerista Agustín Rossi no consigue mantener todos los votos del peronismo y el macrismo aprovecha esa división para imponerse.
En la Ciudad de Buenos Aires el triunfo de Elisa Carrió está fuera de discusión. Es decir que el macrismo logra victorias en los distritos de mayor padrón electoral y deja a algunos gobernadores muy descolocados. San Juan, en manos de Sergio Uñac, retendría el triunfo pero perdería la capital provincial.
El salteño Juan Manuel Urtubey fue el primero en reconocer que los postulantes de Macri llevaban una diferencia a su favor, aunque leve. La polarización entre el kirchnerismo y el macrismo que tiene epicentro en suelo bonaerense alcanzó a otros distritos. Sin embargo, el gobernador de Salta gana con comodidad en todas las categorías provinciales. Urtubey advirtió, en diálogo con la prensa, que espera que el peronismo se una e incorpore a otros sectores para encarar el proceso de renovación de cara a 2019.
“La ola amarilla” le permitirá al macrismo encarar la segunda mitad de su mandato en la Casa Rosada con mucha fortaleza. Ya no se discute la estabilidad del gobierno nacional sino la posibilidad o no de que Macri sea reelecto. Arranca una segunda etapa en la que el oficialismo intentará imponer una serie de reformas estructurales para darle un propio sello a las políticas nacionales. En la agenda están primeras la reforma laboral e impositiva.
Pero los gobernadores no permitirán, aunque a primera vista quedan debilitados, que el gobierno nacional tenga hegemonía. Su primera acción será fortalecerse desde el Congreso, donde tendrán amplios bloques desde el que también querrán marcar agenda.
El batacazo podría estar en San Luis. Los hermanos Rodríguez Saá estarían revirtiendo el resultado de las internas, en las que perdieron con Claudio Poggi, ex gobernador y ahora aliado de la Casa Rosada.
fuente elintransigente

