El Gobierno logro la suspensión de un juez emblemático, que protegía al kierchnerismo. Sus pares reaccionaron de diferentes formas.
Hay inquietud por la lista negra del oficialismo. Buscarán otro pez gordo: Daniel Rafecas, en la mira por Nisman y Hotesur
La suspensión del camarista Eduardo Freiler no motivó ninguna declaración pública -a favor o en contra- de sus pares de Comodoro Py. Sin embargo, la decisión que tomó el Consejo de la Magistratura, con el aval de la Casa Rosada, generó reacciones puertas adentro de los tribunales.
Seis de los once jueces federales se comunicaron anoche con el representante del Poder Ejecutivo en el Consejo para respaldar la jugada del oficialismo. Otros hicieron silencio. Juan Bautista Mahiques, el funcionario del Ministerio de Justicia que coordinó el desplazamiento de Freiler, quedó exultante. Para coronar la jornada recibió un mensaje directo del presidente Mauricio Macri. Para Cambiemos, la suspensión del juez (a quien consideran un aliado del kirchnerismo) era más que una necesidad: en esa batalla se jugaban una enorme demostración de poder poner a los jueces federales K en caja. El viento favorable de las PASO, junto a otros factores, posibilitó un triunfo que parecía casi imposible para la Rosada. Hace dos meses habían intentado enviar a juicio político al camarista, pero una cerrada defensa opositora lo impidió. Es que detrás de este enjuiciamiento no corre peligro solo Freiler, los otros jueces quedan bajo la lupa.

