El polémico conductor K se llego a ir del estudio de C5N cuando parecía que Cristina perdía. La foto del momento de depresión.
Roberto Navarro vivió las elecciones como un Boca-River que se define por muerte súbita. Cuando los primeros números no favorecían a la ex mandataria, se escapó abatido a un rincón del set televisivo (foto exclusiva que publica Expediente), después se fue una hora a su casa dejando la transmisión a cargo de otras figuras de C5N.
Su karma no era el rating, que lo acompañaba como nunca. El canal de Cristóbal llegó a picos históricos durante la jornada de casi 8 puntos, duplicando en algunos casos a TN. Su problema era tomarse a pecho el periodismo militante.

Quien no se recuperó en todo el día fue la transmisión de TN, que llegó hasta hacer un inédito duplex con Lanata. Ahí algo se achicó la brecha. El programa arriesgó invitando al consultor K Artemio López, quien se sintió amnistiado por la Grieta.
El debate siguió, puertas adentro, si había sido una buena idea la simultaneidad con el 13. Los cambios podrían profundizarse ante las batallas perdidas con C5N. A los errores no forzados se agrega un plus: el televidente anti k parece apostar al morbo de ver que dice el “enemigo”.
fuente expedientepolitico

