La polémica por los fueros del ex ministro de Planificación, Julio De Vido, y de los legisladores en general, cayó justo para el año electoral.Por Sofía Muñoz
El viernes pasado, los candidatos Sergio Massa y Margarita Stolbizer del frente 1 País, junto con los legisladores de su alianza, anunciaron en conferencia de prensa que se despojaron de los fueros parlamentarios. Mientras tanto, el resto decide si quiere colgarse o no de lo “éticamente correcto” y perder el beneficio, que corresponde desde el año 2000, para no perder votos.
“Esto no empezó a discutirse ahora. Hay un montón de proyectos de reforma de la Ley de Fueros hace tiempo. Por supuesto que es un tema que está en la agenda, porque hay algunos políticos que están haciendo campaña con los fueros, ya a partir de la candidatura de (la presidenta) Cristina (Kirchner) y ahora con lo de De Vido”, le afirmó a Nova el ex diputado nacional y ex titular de la Oficina Anticorrupción (OA), Manuel Garrido.
El tema llegó hasta la Corte Suprema. La abogada Patricia Vásquez, candidata a diputada de Cambiemos, presentó una acción declarativa de inconstitucionalidad contra la ley de fueros. “No sé qué legitimación tiene ella para pedirle algo a la Corte. Dudo mucho que eso la Corte lo vaya a tratar. Es una medida mediática, porque está discutiendo esto en plena campaña electoral”, opinó Garrido.
Mientras tanto, De Vido está tranquilo tomándose el tiempo que necesita y dándole lugar a los precandidatos que hacen lo posible por ganar una banca. Es más, hasta permanece guardado en su intimidad, cuando postulantes como Stolbizer y Elisa Carrió gastan saliva en un político que, con su silencio, desata la guerra electoral.
“Solamente corresponde el desafuero si efectivamente el juez está de acuerdo o si hay algún motivo para pensar que hay que encarcelarlo antes de que le hagan el juicio, lo cual iría en contra del sistema democrático”, aclara Garrido. Así que el oficialismo y el resto de los espacios van a tener que esperar sentados para ver a De Vido tras las rejas.
De Vido no apareció y el Congreso casi arde

Julio De Vido fue el gran ausente de la sesión sobre responsabilidad de las empresas por corrupción. Supuestamente su situación involucraba a todo el bloque, por lo que preguntó a la conducción del mismo qué querían que hiciera, y la respuesta fue que era preferible que se abstuviera de asistir.
Así, desde Cambiemos, la Coalición Cívica, el radicalismo, entre otros, aprovecharon, como era de esperar, para bombardear al ex funcionario, aunque negaron que haya una persecución política. “Por lo que habla la gente en la calle, el 90 por ciento dice que vaya preso”, se justificó en diálogo con Nova el diputado oficialista Eduardo Amadeo respeto al pedido del desafuero que cosechó múltiples adhesiones.
De igual manera, De Vido no puede volver a caminar sin ser señalado por estar acusado en la gran mayoría de las causas de corrupción de la época kirchnerista. Hoy lo persigue la causa que investiga el presunto desvío de fondos de un proyecto ferroviario para la mina de Río Turbio, en Santa Cruz; mañana… ¿quién sabe?
El Gobierno porteño se pone un 10 por su gestión, mientras que el pueblo llora las consecuencias
El jefe de Gabinete porteño, Felipe Migue, presentó en la Legislatura el informe semestral sobre la gestión que desarrolló el Gobierno porteño durante esos meses. Entre la lista de las acciones del Ejecutivo local, elogiadas por el funcionario a tal punto que resultaban empalagosas, Miguel destacó las inversiones en seguridad y educación. Claro que no hubo autocrítica en su discurso.
Sin embargo, sus palabras expresadas cual autómata, dejaban en claro el poco interés y humanismo por parte de los funcionarios de la Ciudad. La sociedad está acostumbrada a ver los pechos inflados de los políticos, y eso hace perder toda sensibilidad hasta en la misma comunidad.
Cada uno de los días de la semana pasada, Nova intentó comunicarse con Raquel Papalardo, la directora del Colegio Mariano Acosta que fue apartada de su cargo, luego de quedar en la mira de las autoridades porteñas tras denunciar el ingreso de la policía a la escuela a causa de una protesta de los alumnos en respaldo a la lucha de los docentes. Pero la comunicación fue imposible.
La “angustia” que la aqueja hace tiempo evitó que Papalardo pueda enfrentar cualquier pregunta que haga referencia al tema. “Angustia” fue la única palabra que pudo expresar la mujer a este medio respecto a su estado de ánimo. A pesar de la presión que le sube hasta las nubes, tiene el descanso en los estudiantes, quienes si
fuente agencianova-argentina

