Pero en la Casa Rosada desconfían del submundo de la inteligencia, cruzado por oscuros enfrentamientos difíciles de descifrar. “Ese mundo de la inteligencia hay que concerlo bien. Y a todos nos pueden inducir al error con intereses diversos”, comentaron en Balcarce 50.
Luego de la guerra de los espías en la época del kirchnerismo y de las sucesivas purgas en al AFI, hubo una diáspora de agentes heridos.
Cuando La Nacion consultó a un allegado a Carrió sobre el eventual vínculo de Camino con Milani, éste comentó visiblemente preocupado: “A mí me dijeron lo mismo, pero no sabía. No es asesor de Lilita. Ella dice que él le presentó a otras personas y que no lo conoce ni es su asesor”. La diputada ordenó tomar distancia del militar. “Ella sí está convencida de que Majdalani la espía, pero no tiene detalles”, señaló.
Carrió acusa a Majdalani de promover una extraña denuncia en su contra por enriquecimiento ilícito y de hacerle espionaje en Paraguay. Sin embargo, sus allegados admiten que “puede haber sido una operación para embarrar la cancha”.
Por ello, Macri ordenó a varios colaboradores que intercedieran ante Carrió para contenerla y pedirle que compartiera su información acerca de los funcionarios a los que acusaba y las pruebas que tiene.
A Peña, por caso, le pidió la cabeza de Majdalani. El jefe de Gabinete le anticipó el acuerdo que el Gobierno negocia con Odebrecht para que la empresa informe a quién le pagó coimas por 35 millones de dólares en la Argentina. Luego le informaron que la AFI hará una investigación interna por supuesto espionaje ilegal. “Sabemos que Majdalani no tuvo nada que ver, pero si ella es culpable se irá. Y si el culpable es otro, se irá otro”, dijo a La Nacion un funcionario del Presidente. “Hoy no hay intención de relevarla. Pero hoy Majdalani es un costo objetivo para Macri y no genera beneficios. No es una figura central. Si es necesario, se podría ir en un tiempo”, agregó.
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