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Wolfgang Vogel,el traficante de espías

Redacción TN by Redacción TN
9 enero, 2017
in Adalberto Agozino
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Wolfgang Vogel,el traficante de espías
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La película de Steven Spielberg, “Bridge of Spies”, convirtió en héroe de la Guerra Fría al abogado estadounidense James B. Donovan.Por el Dr. Adalberto C. Agozino

 

 

 

 

 Sin embargo, el verdadero protagonista de los intercambios de espías y disidentes fue el abogado berlinés Wolfgang Vogel. Esta es su historia.

 

ESPIA NO, TRAFICANTE

 

En el mundo real del espionaje los verdaderos protagonistas suelen ser hombres oscuros con mucho más de burócratas frustrados que esos héroes de capa y espada al estilo de James Bond o Mata Hari.

Este es precisamente el caso del abogado berlinés Wolfgang Vogel quien intervino en el trueque de ciento cincuenta agentes de inteligencia -espías- pertenecientes a veintitrés países, en la liberación de 33.755 prisioneros de las cárceles de la República Democrática Alemana -RDA- y su traslado a Occidente y la reunificación, en la República Federal Alemana -RFA-, de 215.019 alemanes orientales.

Actuando como mediador entre el mundo capitalista y su antagonista, el mundo socialista, en los años de la Guerra Fría, acumuló una considerable fortuna personal que según algunas estimaciones podrá haber alcanzado los quinientos millones de dólares.

 

LOS PRIMEROS AÑOS

 

Vogel nació el 30 de octubre de 1925, en Wilhelmsthal, un pequeño pueblo de montaña situado a unos 130 kilómetros al sur de Breslau en la Baja Silesia, un territorio alemán que actualmente forma parte de Polonia.

Al terminar la Segunda Guerra Mundial, Wolfgang se instaló en la ciudad de Jena, bajo control soviético, allí comenzó a estudiar derecho. En 1949, el mismo año en que los soviéticos crearon la República Democrática Alemana -RDA- en el territorio alemán que ocupaban desde 1945, Wolfgang concluyó sus estudios universitarios y aprobó su examen para ejercer como abogado en la nueva república alemana.

Obtuvo su primer empleo como asistente legal del juez Rudolf Reinartz, en Waldheim. En 1952, se trasladó siguiendo a su jefe al Ministerio de Justicia en Berlín.

En junio de 1953, la crisis económica y el carácter represivo del régimen estalinista llevaron a la población de Alemania del Este a rebelarse violentamente. A raíz de los incidentes, muchos alemanes orientales decidieron escapar a la RFA, entre ellos el juez Rudolf Reinartz, quien incitó a Wolfgang para que lo acompañara. Pero el Ministerium für Staatssicherheit, Ministerio de seguridad de Estado, el servicio de contrainteligencia germano oriental, más conocido por el nombre “Stasi”, seguía sus pasos  y no solo evitó que desertara, sino que lo reclutó como colaborador.

Vogel pasó a convertirse en “intainzielle mitarbeiter” -colaborador no oficial- bajo el control del capitán -luego coronel- Heinz Volpert, con el nombre clave como agente de “Georg”.

Wolfgang dejó la justicia para trabajar como abogado privado en Berlín Oriental. Pero, pronto la Stasi llegó a la conclusión de que podría sacar mayor provecho de Vogel si lo hacía aparece como un abogado “independiente” que podía litigar en ambos sectores de Berlín. Así, en 1957, Vogel obtuvo su licencia como abogado en la RFA y abrió otro bufete en Berlín Occidental. Pero, no fue hasta 1962, en que Vogel demostró su utilidad como traficante de espías.

 

PUENTE GLIENICKE

 

El FBI detuvo, el 21 de junio de 1957, en la ciudad de Nueva York, a un espía soviético que identificaron erróneamente con el nombre de Rudolf Abel. En realidad, se trataba del coronel del KGB, Vilyan Genrikhovich Fisher, un ciudadano soviético nacido y criado en Newcastle, Gran Bretaña.

Abel operaba bajo una falsa identidad como ciudadano canadiense con el nombre de Emil Robert Golfus. Su misión consistía en dirigir a una célula de espías que suministraban a la URSS información sobre el “Proyecto Mahattan”.

 

El 25 de octubre de 1957, la Corte Federal de la ciudad de Nueva York lo condenó a treinta años de cárcel. Gracias a la intervención de Wolfgang Vogel solo cumpliría una pequeña parte de esa condena.

 

Al principio todos los intentos de negociación resultaron infructuosos pero la situación cambió rápidamente. El 1° de mayo de 1960, un misil lanzado por los soviéticos derribó a un avión espía U-2 de la CIA, en territorio soviético. El piloto Francis Gary Powers no pudo o no quiso suicidarse y fue capturado con vida por los soviéticos. Juzgado en Moscú, Powers fue condenado a diez años de cárcel, pero solo cumplió veintiún meses de su sentencia.

 

Así quedaron creadas las condiciones ideales para un trueque de espías. El 10 de febrero de 1962, en el Glienicker Brücke, el puente de los espías, que conecta la capital de Brandeburgo Potsdam al distrito berlinés de Wannsee, Vogel concretó el intercambio de Rudolf Ivannovich Abel, por Francis Gary Powers. Como parte de la negociación la Stasi liberó en otro lugar -el Checkpoint Charlie- a un estudiante estadounidense de doctorado, Frederic L. Pryor, quien tuvo la mala suerte verse involucrado en un incidente con la policía de la RDA.

 

Este primer intercambio exitoso de espías siguieron muchos otros más, en todos ellos Wolfgang Vogel desempeñó un papel destacado.

 

En 1964, con su intervención, el gobierno del Reino Unido intercambió al oficial de inteligencia soviético Konon Molody por el agente británico Greville Wynne.

 

En 1981, en otro intercambio exitoso Vogel obtuvo la liberación del capitán de la Hauptverwaltung Aufklärung (HVA), la Administración Principal de Reconocimiento, el servicio de inteligencia exterior de la RDA, Günther Guillaume.

 

Guillaume y su esposa se trasladaron como refugiados, en 1956, a la RFA donde comenzaron a militar dentro del Partido Socialdemócrata Alemán. Los “topos” germanos orientales se ganaron la confianza del canciller Willy Brandt, lo cual les dio acceso a documentos e información sumamente sensible sobre la política exterior de Alemania del Oeste, e incluso, de los planes de defensa de la OTAN.

 

La captura de Guillaume, en 1974, terminó con la carrera de Willy Brandt y constituyó el mayor escándalo de espionaje en Alemania Occidental.

 

Otro de los intercambios más exitosos de Vogel tuvo lugar en 1986, cuando los soviéticos aceptaron liberar al activista de los derechos humanos y disidente, de origen judío, Anatoly Shcharansky y a otros tres espías estadounidenses a cambio del espía soviético Yeugeni Zemlyakov, los espías checoeslovacos Karl y Hana Koecher, la espía polaca Marian Zacharski y el agente alemán oriental Detlef Scharfemorth.

 

TRAFICANTE DE PERSONAS

 

Pronto a los intercambios de agentes de inteligencia capturados se sumaron otro tipo de prisioneros. Las cárceles de la RDA rebosaban de presos políticos. Fue entonces cuando, al parecer por iniciativa de controlador de Vogel, el coronel Heinz Volpert, se llegó a la conclusión de que era más conveniente “venderlos” a los germanos occidentales que seguir invirtiendo los escasos recursos de la RDA en custodiarlos y alimentarlos.

 

Como resultado de este intercambio, o sea, prisioneros por dinero y especies, obtuvieron la liberación y el traslado a Alemania Oriental de 33.755 presos políticos. El monto que la RFA pagaba por cada prisionero dependía de su edad, profesión y el tipo de delito por el cual habían sido encarcelados.

 

En negocio fue tan beneficioso que los germanos orientales pronto propusieron incluir en los intercambios a los miembros de familias separadas por el cierre de las fronteras entre las dos partes de Alemania, en agosto de 1961, o que eran parientes de desertores que habían aprovechado cualquier tipo de oportunidad para escapar a Occidente.

 

Estas “reunificaciones familiares”, negociadas por Vogel, terminaron involucrando a 215.019 personas que fueron trasladadas y reubicadas en Occidente.

 

El gobierno de la RDA obtuvo beneficios por 2.400 millones de dólares, por este tipo de comercio humano, entre 1962 y 1989. Vogel recibió honorarios por cada una de esas transacciones. Comisiones que puntualmente le pagaban tanto la RDA como la RFA.

 

Pero, Vogel encontró además otras formas de incrementar considerablemente sus beneficios. Tomaba como clientes “particulares” y gestionaba su emigración a Alemania Occidental a todos los aquellos alemanes orientales que concurrían a su bufete y podían pagar sus elevados honorarios.

 

Además, compraba a bajo precio todas las pertenencias -propiedades, porcelanas, objetos de arte, etc.- de las personas que debían abandonar rápidamente suelo de Alemania del Este con escaso equipaje y no encontraban otros compradores con recursos en moneda extranjera.

 

EL FIN DE UN PRÓSPERO NEGOCIO.

 

Pero, como todo lo bueno termina, el próspero negocio de intercambios organizado por Wolfgang Vogel y el alto mando de la RDA finalizó abruptamente, el 9 de noviembre de 1989, cuando cayó el Muro de la Infamia en Berlín.

 

Después de la unificación, Vogel quedó expuesto a acusaciones de extorsión, especulación y evasión impositiva que culminaron en su arresto y procesamiento en un tribunal federal al igual que otros altos cargos de la antigua RDA.

 

En enero de 1996, Vogel fue condenado a dos años de cárcel y al pago de una multa por 92.000 marcos. Vogel apeló la sentencia y en 1998, el Tribunal Constitucional Federal Alemán revisó su apelación la sentencia, fallando en favor de Vogel en dos casos, y los fiscales acordaron descartar los cargos en los restantes. A cambio Vogel y sus letrados acordaron no impugnar una condena por perjurio, falso testimonio en una declaración jurada. Con esta condena, su carrera legal concluyó.

 

Vogel optó por un retiro discreto y se instó en la localidad de Schliersee, un complejo lacustre en los Alpes Bávaros, donde, el 22 de agosto de 2008, a los 82 años, falleció, después de luchar durante años contra el cáncer.

 

BALANCE FINAL

 

Wolfgang Vogel no fue propiamente ni un espía ni un agente de inteligencia, pero sí un actor clave de la confrontación entre Occidente y el Bloque Socialista en los años de la Guerra Fría.

Tampoco traicionó a su país, porque él era alemán, no particularmente alemán occidental u oriental, sino tan sólo alemán. No engañó a quienes se consideraban sus colegas o amigos como muchos de los espías que el intercambio. Por el contrario, su intervención posibilitó la salida de la cárcel de muchos infortunados, permitió a 23 países recuperar a sus agentes y a miles de familias reunirse y a miles de personas recuperar el afecto de sus seres queridos.

 

Tampoco fue filántropo ni una persona altruista, simplemente fue un abogado que, aprovecho las particulares circunstancias en que se vio envuelto, para lucrar con el infortunio de las personas y enriquecerse obsecuentemente mientras otras personas perdían todo lo que tenían.

 

Finalmente, Wolfgang Vogel logró escapar al castigo que merecía.

 

  

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