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La sombra del FBI sobre los tribunales

Redacción TN by Redacción TN
12 junio, 2016
in Politica
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… la entonces presidenta Cristina Kirchner rechazó la eventual ayuda del FBI para esclarecer el caso. 
 
“No somos un país de cuarta para que nos den consejos” dijo, a propósito de sugerencias de legisladores de EE.UU. que proponían esa colaboración en la pesquisa.
 
Ese fue, si se quiere, un hilo suelto en la trama de la parodia de investigación llevada adelante por la jueza Fabiana Palmaghini y la fiscal Viviana Fein, que cumplió con el objetivo político del gobierno anterior de nunca jamás aclarar nada. A esta altura, todavía, la Justicia no determinó siquiera si Nisman se suicidó o si fue asesinado, como demasiadas evidencias indican.
 
En septiembre del año pasado, a ocho meses de la muerte de Nisman, la fiscal Fein –ahora jubilada– anunció que iba a solicitar la ayuda del FBI para recuperar correos electrónicos con servidores en los Estados Unidos y rastrear llamadas de celulares. Esa iniciativa jamás pasó del dicho al hecho.
 
Con Cristina fuera del poder y la fiscal fuera de los tribunales, ahora la participación del FBI en el caso Nisman parece haber entrado en una vía de acción directa. Hace poco más de dos semanas se reabrió esa línea de trabajo, cuando el ministro Germán Garavano fue recibido en Washington por su colega, la poderosa procuradora general Loretta Lynch, y por el director del organismo federal de investigaciones norteamericano, James Comey.
 
En el contexto de un drástico mejoramiento en la relación con los EE.UU., que tuvo su punto culminante con la visita del presidente Barack Obama en marzo a Buenos Aires, fue Lynch quien ofreció al Gobierno una tarea de cooperación técnica para analizar la escena del crimen en el caso Nisman.
 
Al ministro Garavano le entusiasmó la idea, pero la decisión de aceptar o no el ofrecimiento es, formalmente, de la Justicia argentina.
 
El lunes 30 de mayo, apenas regresó desde Washington, Garavano le comunicó las novedades al presidente de la AMIA, Thomas Saieg. En esa conversación quizás haya habido una mención a acciones que podría tomar EE.UU. para desmenuzar mejor la trama del fallido pacto que el gobierno de Cristina hizo con Irán.
 
El movimiento siguiente del ministro fue acordar un encuentro con el juez Julián Ercolini y el fiscal Jorge Taiano, en quienes recayó la causa Nisman cuando salió de la Justicia de Instrucción y fue llevada al fuero federal, tal como había pedido la jueza Sandra Arroyo Salgado, ex mujer del fiscal muerto.
 
Garavano se reunió esta última semana con Ercolini y Taiano en los tribunales de Comodoro Py. Escuchó allí las quejas por el “mal estado del expediente”. Y encontró al juez y al fiscal “interesados” en la colaboración del FBI, según comentó más tarde a colaboradores directos.
 
Los expertos norteamericanos podrían intervenir, como ya se dijo, en análisis de correos electrónicos y llamadas telefónicas, pero también en cruces de información entre distintas bases de datos y en exámenes criminológicos sobre balística, sangre y posiciones del cuerpo de Nisman en el baño donde se lo encontró muerto.
 
Con los medios tecnológicos de última generación que disponen el FBI y las policías de investigaciones más avanzadas, “se podría reconstruir fácilmente la escena del crimen a pesar de las numerosas alteraciones que se le introdujeron”, aseguró un experto forense consultado por Clarín.
 
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El caso Nisman todavía debe atravesar una instancia judicial sensible. Quizás en poco tiempo más una sala de la Cámara de Casación, creada durante el cristinismo para la jurisdicción porteña, defina si el expediente queda en la Justicia federal o vuelve a la de Instrucción. Lo hará al resolver una apelación de Diego Lagomarsino, el auxiliar informático que dijo haberle prestado a Nisman el arma que lo mató.
 
Lagomarsino ya había intentado sin éxito frenar el paso de la causa a la Justicia federal, cuando la Cámara del Crimen porteña con dictamen del fiscal general Ricardo Sáenz respaldó ese traslado decidido por la jueza Palmaghini. Fue después del testimonio que le tomó al espía Jaime Stiuso cuando éste regresó al país luego de pasar un año de virtual exilio en Estados Unidos tras la muerte de Nisman, hecho por el cual el gobierno anterior lo culpó.
 
La sala de Casación que debe resolver el caso tiene como figura principal a la jueza María Laura Garrigós, una respetada magistrada de larga trayectoria, que supo ser presidenta de la agrupación judicial kirchnerista Justicia Legítima.
 
Fuentes oficiales manifestaron temor por la posibilidad de que la influencia de Garrigós incline a los demás camaristas a devolver el caso Nisman a la Justicia de Instrucción, que es donde Cristina y sus funcionarios se habían asegurado de mantenerlo paralizado.
 
Si así fuese, y ante una segura apelación, el conflicto de jurisdicción terminaría en la Corte Suprema. Esto, más allá de que la Corte podría ratificar la competencia federal, supondría una nueva dilación de tres o cuatro meses para un caso que ya tiene año y medio de oscuridad y bochorno.
 
Más allá de la incertidumbre sobre estos próximos pasos, en el Gobierno destacan la disposición norteamericana a cooperar. Por cierto, los intereses detrás de la acción del FBI serían los que siempre impulsó EE.UU. en estos asuntos. Desde los atentados a la Embajada de Israel y la AMIA, en 1992 y 1994, los gobiernos, la Justicia y los servicios de inteligencia argentinos trabajaron siempre para sostener la pista iraní en la búsqueda de los culpables. Esa continuidad se quebró después de la muerte de Néstor Kirchner, cuando el líder venezolano Hugo Chávez abiertamente acercó a Cristina a los acuerdos con Irán.
 
Durante la visita de Garavano, la procuradora Loretta Lynch consideró al Ministerio de Justicia argentino como un “socio en la lucha contra el crimen” y señaló que el Departamento de Justicia de su país “proveerá la asistencia y el apoyo que Argentina requiera”, ya que “la obtención de resultados es crucial para la credibilidad de la sociedad en el sistema penal”. No existe tal cosa como un elogio gratis.
 
Pero la disposición del presidente Mauricio Macri a establecer un sistema de cooperación judicial con los EE.UU. encuentra algún obstáculo de consumo interno. El Gobierno no consiguió instalar un sistema eficaz para relacionarse con la Justicia. El ministro Garavano lleva la interlocución institucional. Pero hay aspectos de carácter político en el vínculo con los jueces todavía pendientes de solución. Hubo al principio un intento de operar a través del presidente de Boca, Daniel Angelici. Ahora se abocaría a esa tarea Gustavo Arribas, el jefe de la Inteligencia estatal. Nada está demasiado claro La ayuda del FBI se daría en el marco de un convenio de colaboración firmado en los años ‘90. Quienes han seguido la aplicación de este acuerdo sostienen que fueron más los norteamericanos quienes pidieron cooperación argentina que a la inversa. En el caso más reciente es el resonante FIFA-Gate, que investiga la corrupción global en el fútbol con un fuerte capítulo argentino.
 
El rostro público de esa operación fue justamente Loretta Lynch, quien había iniciado las investigaciones siendo fiscal de Nueva York. Esta abogada de Harvard con enorme poder tiene un interés especial en el FIFA-Gate, uno de los casos con que se intenta colocar a EE.UU. en un papel de poli
cía global contra el crimen organizado. Sobre este tema hubo un interesante intercambio de ideas con el ministro Garavano.
 
Por ese caso en nuestro país están detenidos los empresarios Hugo y Mariano Jinkis; y también los ex dirigentes de la AFA Eduardo De Luca y José Luis Meiszner. Los cuatro tienen pedidos de extradición de los EE.UU. en la Justicia argentina. Son procesos difíciles, de final incierto. Una variante en exploración es que se intente un acuerdo con las autoridades norteamericanas para que puedan declarar en el país. Se especularía con que se transformen en arrepentidos, y así señalen hacia arriba en la cadena de responsabilidades de los delitos que se investigan. Gente que fue importante podría sentirse muy incómoda.
 
El juez de la extradición es Claudio Bonadio, la sombra negra de los Kirchner. El ministro Garavano también habló con él, el miércoles en Comodoro Py.
 
fuente clarin
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