Con un distendido encuentro, Mauricio Macri a Barack Obama en el hotel Llao Llao. En helicóptero y procedente de Villa La Angostura, el mandatario argentino llegó al lujoso establecimiento en las afueras de la ciudad de Bariloche para saludar a su par estadounidense antes de que regresara a su país. Tras el saludo, la comitiva visitante emprendió el viaje que, luego de un escala con cambio de avión -la delegación abordará el imponente Boeing 747-200 en que llegó a nuestro país- finalizará en las primeras horas de mañana con el aterrizaje en territorio estadounidense.
El jefe de Estado llegó en helícoptero desde Villa La Angostura, adonde se hospeda, junto a su esposa Juliana Awada y su hija. Finalmente, se trató de una cálida reunión. “El Presidente se quedó sinceramente emocionado por la cantidad y la calidad de los elogios a él y a su Gobierno”, contó un funcionario desde Buenos Aires. No hubo golf ni planes de esparcimiento juntos, como se había especulado. Tampoco una cena conjunta.
Obama, en cambio, se dio el gusto y cenó con su familia en el Llao Llao. En el hotel tenían todo listo desde las primeras horas de la tarde, pero el presidente estadounidense prefirió realizar excursiones con sus hijas, su esposa y su suegra. A la noche, en cambio pudieron elegir entre los platos que por estos días se preparan en hotel: trucha de lago: salmón rosado a la parrilla adobado en hierbas y ajos asados, Pejerrey a la parrilla espolvoreado con curry ahumado patagónico o corvina negra a las brasas, pincelada en aceite de oliva extra virgen y sal marina. También podían optar por lechón a la cruz, laqueado de rosa mosqueta o el cordero relleno a la parrilla, menta fresca, queso ahumado y almendras. Si no se conformaban, había atún rojo ó truchas rellenas a la parrilla, hongos de la región y puerros.
Los equipos de comunicación de ambos gobiernos estuvieron negociando durante buena parte de la tarde posibles fotos; acaso en el increíble jardín del Llao Llao. Del lado estadounidense no querían exponer a Obama. Menos, luego de que manifestantes que marcharon por la mañana para conmemorar los 40 años del golpe militar y rechazaban su presencia, lograran tocar la camioneta en la que se trasladaba el mandatario. Finalmente se acordó tomar imágenes en video y fotografía que se reproducirán más tarde. El centenar de vecinos, turistas que se acercaron a las proximidades del hotel fueron desertando en el transcurso de la tarde. Por la noche solo quedaban la guardia periodísticas y la nutrida guardia de gendarmes.
Para evitar cualquier sorpresa en el camino de Obama hacia el aeropuerto, casi 200 policías y gendarmes custodian a un grupo de manifestantes que esperan el paso de la comitiva estadounidense.
La comitiva estadounidense ocupó todo el ala Morenodel Llao Llao. El matrimonio presidencial ocupó la suite Royal, de 130 m2; con sala de baño con jacuzzi doble y sauna, vestidor, y un espacioso living con chimenea. Sin embargo, casi no tuvieron tiempo para descansar. Luego de aterrizar recorrieron en camioneta el Circuito Chico que bordea las costas del Lago Moreno y el Nahuel Huapi. Minutos antes de las 17, llegaron a Puerto Pañuelo y navegaron por el Huapi durante unos 40 minutos en el Modesta Victoria, la famosa embarcación que también conoció Ernesto Guevara.
En el Gobierno seguían exultantes por la visita de Obama. “El apoyo de Obama fue tal que los acuerdos políticos quedaron en un segundo plano”, reflexionaban. La vicepresidenta Gabriela Michetti, en tanto, seguía eufórica luego de compartir la mesa principal de la cena de gala con el Jefe de Estado estadounidense. “La Argentina volvió al mundo y está logrando captar inversiones que generan trabajo”, insistió Michetti a través de un comunicado.
