Archivo de Notas TotalNews Agency
No Result
View All Result
No Result
View All Result
Archivo de Notas TotalNews Agency
No Result
View All Result

Los primeros 100 dias, entre el cambio y el anacronismo

Redacción TN by Redacción TN
20 marzo, 2016
in Jorge Raventos
0
0
SHARES
0
VIEWS
Share on FacebookShare on Twitter

 

… a este o aquel mecenas oficialista inflándole la nota positiva en su imagen pública, los trabajos coinciden  en el trazo fundamental: la sociedad sigue apostando al cambio, califica bien muchas medidas oficiales (salida del cepo, transformación del clima político, búsqueda de solución con los holdouts, reinserción en el mundo), parece dispuesta a ampliar el crédito  al gobierno (“hay que darle tiempo”) aunque se impacienta por la persistencia de la alta inflación y teme no sólo a la inseguridad sino por la suerte del empleo. El Presidente recibe un apoyo que supera los votos que obtuvo en noviembre (aunque  esa simpatía ha caído un poco desde enero).
 
Introducción al capitalismo de amigos
 
Es un buen balance provisorio, pero nada para dormirse en los laureles: hay asignaturas a rendir,  exigencias expresas y silenciosas a tomar en cuenta. 
 
En su reciente visita a Buenos Aires, el prestigioso cientista social catalán Manuel Castells señaló que “en América Latina, la sociedad dejó de ser dependiente y plantea nuevas condiciones de renegociación del pacto , democrático”. Entre esas condiciones no están sólo las que tienen que ver con un reparto más ecuánime de los esfuerzos y los beneficios, sino también el reclamo de una vida pública más transparente, menos contaminada por los intereses particulares y la corrupción. En esa dimensión la opinión pública  busca moverse con mayor autonomía y es acompañada de cerca (a veces desde atrás, a veces anticipándose) por los grandes medios de comunicación y las redes (el caso de Brasil en esta etapa es suficientemente ilustrativo). Y esos movimientos producen hechos en las instituciones.
 
Esta semana se conocieron las operaciones realizadas por un amigo del último gobierno (Cristóbal López) para crear su variopinto emporio empresarial privado con fondos públicos distraídos al fisco merced a la vista gorda y la colaboración activa de las autoridades. Las cifras que están sobre el tapete (entre 8.000 y 10.000 millones de pesos) son sorprendentes.
 
Más impresionantes han sido, sin embargo, los videos que muestran a un hijo y varios colaboradores de otro amigo próximo (y socio) de la familia Kirchner (Lázaro Báez) contando y enfardando millones de dólares en la sede de una financiera de Puerta Madero. La prensa ya había denunciado  esas actividades como lavado de dinero. Las imágenes ilustran de un modo perturbador aquellos datos. Jueces que venían actuando con morosidad aceleraron el paso esta semana.
 
Opinión pública y corrupción
 
Si en un sentido estas fuertes evocaciones  del “capitalismo de amigos” que imperaba durante el kirchnerismo actúan como contrafigura del actual  gobierno y lo favorecen en la comparación, también lo comprometen: después de haber sido burlada por un  régimen que se envolvía en sedicentes ideas progresistas y usaba al Estado  como “amigo de los amigos”, la sociedad estará más vigilante con quienes proclaman la virtud  para ahorrarse nuevas decepciones. También requerirá acción del gobierno para  castigar a los corruptos. Más allá de lo que deban hacer los jueces, hay  acciones que dependen del gobierno. Por ejemplo: presentar de una vez el proyecto que favorezca  a los “arrepentidos” del delito político  que colaboren con la Justicia, y el que  facilite la recuperación por el Estado de los bienes mal habidos  en casos de corrupción.
 
El propio electorado de Cambiemos exigirá esa conducta. Dentro de la coalición oficialista, la figura que más protagonismo asume en estos temas es Elisa Carrió, que siempre aspira a manejar el index de las culpas y laas absoluciones. La diputada está demandando castigos hacia atrás y alertando sobre procedimientos actuales que ella observa con recelo. Por ejemplo, las operaciones de Daniel Angelici en el terreno de la Justicia y el misterioso cambio de posición de la titular de la Oficina Anticorrupción      -Laura Alonso, protegida del mismo Angelici-, quien renunció a exigir publicidad a los contratos de YPF  con Chevron  pese a la disposición de la Corte suprema en ese sentido.
La impaciencia no atañe sólo al tema inflación.
 
Alianzas y holdouts
 
En otros puntos las cosas andan mejor, claro. El gobierno  ya logró media sanción de la norma que permitirá acordar con los fondos buitre. Pese a dificultades de último momento (un fallo de la Corte de Apelaciones de Nueva York que relativizó la tutela del juez Griesa sobre las negociaciones) y,  admitiendo objeciones y mociones de sus aliados tácticos, el oficialismo consiguió estructurar en la Cámara de Diputados una mayoría rotunda que duplicó numéricamente al frente del rechazo, suma algebraica del cristinismo contumaz y la izquierda.
 
El oficialismo cree haberse apuntado varios tantos en este proceso.
En principio, considera que el debate tensó la cuerda en el seno del Frente para la Victoria y permitió que una cantidad de actores se desemblocaran. Calculan que, liberados de la fuerza gravitatoria del planeta Calafate , esos actores no tardarán demasiado en convertirse en satélites estables del oficialismo y ayudarán sistemáticamente a engrosar su número, aún insuficiente, en la Cámara baja.
 
Dato lateral: el propio kirchnerismo recalcitrante, registrando  el aislamiento que sufre, se ve obligado a suavizar un tanto su discurso y a  derivar hacia el centro, siguiendo de lejos la estela del peronismo ortodoxo.
 
Otro punto: algunos líderes de Cambiemos conjeturan que la desagregación del kirchnerismo parlamentario independiza relativamente al oficialismo del respaldo de los renovadores de Sergio Massa. En esta votación, por caso, el oficialismo podría haber alcanzado su objetivo aún sin los votos del bloque renovador (que, por otra parte, sufrió tres desobediencias: las de Felipe Solá, Facundo Moyano y el sindicalista Héctor Daer).
 
La impresión satisface a todos los socios de Cambiemos.
Los radicales (particularmente los bonaerenses) están resentidos por la suculenta cuota de poder que los renovadores obtuvieron del gobierno cuando éste se sentía en soledad. Les sentaría bien que la Casa Rosada sea menos concesiva con el massismo y amplíe la ración de  los socios electorales directos.
 
La fuerza de la señora Carrió, de su lado, nunca disimuló demasiado su desconfianza por el tigrense. Y los estrategas del Pro no dudan de que Massa virará del apoyo crítico a la oposición en vísperas de los comicios del año próximo (y mucho antes aún si el gobierno pierde pie en la opinión pública). Alguna frase del Presidente deslizó esta semana un  extracto de estas prevenciones.
 
Sin embargo, tomar la votación sobre los holdouts como una prueba de autonomía de vuelo de Cambiemo  puede ser un espejismo aritmético. El peronismo disidente que esta vez a compañó al gobierno, sea el que está en el bloque justicialista que orienta Diego Bossio, sea el que siguió el consejo de sus gobernadores, sean algunos  cani sciolti (como llaman los italianos a los emprendedores políticos individuales) todavía no puede garantizar una conducta medianamente pronosticable, por la sencilla razón de que no  ha conseguido aún  encontrar un  eje de reemplazo de la anterior jefatura. Por ahora el peronismo disidente trata de improvisar corrales y alambradas para que la fuga del pasado inmediato no se transforme en estampida. Por ahora no puede, entonces, garantizar seguridad en sus movimientos.
 
Massa con sus renovadores, en cambio, ya tiene una personalidad más definida y ofrece un comportamiento más previsible. Puede inclusive  calcularse que se convertirá en adversario, pero también que no se apartará de la “avenida del medio” que él mismo dibujó durante la campaña electoral y que le viene dando buenos réditos (las encuestas lo ubican en el podio de la buena imagen, junto a Macri y a María Eugenia Vidal .
 
Atravesada la etapa de Diputados, el gobierno  se apresta a cruzar la aduana de la Cámara Alta, donde llegará con el respaldo de la abrumadora mayoría de los gobernadores peronistas. Es un salvoconducto importante, porque la mayoría de ellos ejercen influencia sobre los senadores de sus provincias. De todos modos, el gobierno  debe cumplir con  los acuerdos alcanzados. Las  provincias (todas, pero sobre todo las más chicas, que no tienen muchas cartas de negociación) están más que dispuestas a colaborar en el arreglo con los holdouts, pero quieren que el gobierno central  ofrezca pruebas de amor. Los puntos políticos que se ha adjudicado esta semana no absuelven al Ejecutivo  de  una búsqueda sostenida de  alianzas.
 
Del Che Guevara a Raúl Castro
 
Entretanto, el oficialismo haría bien en trabajar una mayor homogeneidad de sus propias fuerzas, que  muchas veces revelan, con sus palabras, que  siguen fieles a viejos esquemas mentales y se resisten  a revisarlos.
 
Un ejemplo sólo en apariencia trivial. El coordinador del bloque de diputados oficialistas, el radical cordobés Mario Negri, durante  su discurso en la Cámara, quiso criticar al cristinismo con esta frase, que hizo carrera en las redes sociales: “Ustedes no son el Che Guevara, no lo son ni lo fueron nunca”.
 
Esas palabras traslucen, si bien se mira, una valoración alta de Guevara y el guevarismo. En esa frase, que los cristinistas no lo sean ni lo hayan sido (que sólo imaginen serlo) suena a imputación.
Se revela en ese detalle un rasgo del nexo ideológico que permitió al kirchnerismo encandilar con su relato a una amplia gama de sectores políticos. En el fondo hay un consenso político anacrónico que sobrevive incluso en esta transición de épocas y  forma su magma con ideas y actitudes autárquicas y estatistas labradas en la primera mitad del siglo XX, se recubre o adquiere coloratura sincrética con tonos extraídos de sucesivos momentos y modas culturales, desde las admiraciones lejanas por las guerrillas a las conductas metrosexuales o las versiones tuertas de la ideología de los derechos humanos.
 
“Mejor que decir es hacer”, remarcaba Perón. Crea Negri lo que quiera creer, votó como votó, y esto es lo más importante.
Pero el decir también es un hacer. El cambio debería expresarse en un pensamiento nuevo y más homogéneo.
 
Desde algunos pasos más atrás de ese consenso anacrónico, se oyen voces que  cuestionan la próxima visita del presidente de Estados Unidos o impugnan la posibilidad de que Obama  visite ciertos ámbitos, como el Museo de la Memoria.
  
Son  zonceras de manual, diría Arturo Jauretche, tan citado en la última década y tan poco leído. Es obvio que esas objeciones  son más el tartamudeo ideológista  de sectores en retirada que el reflejo de algún interés nacional.
 
Pero hasta  en la terquedad ideológica se revela anacronismo: al fin de cuentas, antes de que lo reciba Mauricio Macri en Buenos Aires, Obama habrá sido saludado con honores en Cuba.
Los veteranos comandantes castristas muestran más sentido de la realidad que muchos de sus admiradores rioplatenses.     
Tags: entre el cambio y el anacronismoJorge RaventosLos primeros 100 díasOpinión
Previous Post

Ricardo Echegaray y el derrumbe del ciclo kirchnerista

Next Post

Cuando el asco desborda

Next Post

Cuando el asco desborda

Deja un comentario Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

No Result
View All Result
  • Activity
  • Archivo TotalNews
  • Búsquedas
  • celp exchange details(Advanced Design)
  • cmc exchange details
  • Members

© 2025 Totalnews Agency