Durante la misa más multitudinaria que ofició durante su visita a México y en un durísimo mensaje, el Papa Francisco reclamó que el país se haga cargo de los sectores más humildes, de abrir el futuro para los jóvenes “donde no haya necesidad de emigrar para soñar”.
“No puedo dejar de hacer mías las palabras que un día les dirigió el beato Pablo VI al pueblo mexicano: ‘Un cristiano no puede menos que demostrar su solidaridad… para solucionar la situación de aquellos a quienes aún no ha llegado el pan de la cultura o la oportunidad de un trabajo honorable,… no puede quedar insensible mientras las nuevas generaciones no encuentren el cauce para hacer realidad sus legítimas aspiraciones'”, sostuvo durante la misa realizada en Ecapetc, uno de los suburbios mas peligrosos de la capital mexicana, con una de las tasas más elevadas de homicidios del país, y de mujeres desaparecidas.
Siguiendo la misma cita de Pablo VI, el mensaje agregó la demanda de “estar siempre en primera línea en todos los esfuerzos… para mejorar la situación de los que sufren necesidad”, y a ver “en cada hombre un hermano y, en cada hermano, a Cristo”.
Fue entonces, donde Francisco sostuvo: “Quiero invitarlos nuevamente hoy a estar en primera línea, a primerear en todas las iniciativas que ayuden a hacer de esta bendita tierra mexicana una tierra de oportunidad. Donde no haya necesidad de emigrar para soñar; donde no haya necesidad de ser explotado para trabajar; donde no haya necesidad de hacer de la desesperación y la pobreza de muchos el oportunismo de unos pocos”.
La misa fue en Ecapetc, uno de los suburbios mas peligrosos de la capital mexicana, con una de las tasas más elevadas de homicidios del país, y de mujeres desaparecidas.
El mensaje, en la línea crítica que ha venido sosteniendo desde que inició su visita a México, continuó con el mismo énfasis: “Una tierra que no tenga que llorar a hombres y mujeres, a jóvenes y niños que terminan destruidos en las manos de los traficantes de la muerte”. Aludía a la sangrienta guerra interna que sufre el país por la creciente actividad del narcotráfico.
“Esta tierra tiene sabor a Guadalupana, la que siempre se nos adelantó en el amor, y digámosle: ‘Virgen Santa, ayúdanos a resplandecer en el testimonio de la comunión, del servicio, de la fe ardiente y generosa, de la Justicia y el amor a los pobres, para que la alegría del Evangelio llegue hasta los confines de la tierra y ninguna periferia se prive de su luz'”, concluyó.
fuente clarin