El mismo levantó el teléfono para hablar con el negociador puesto por el juez de Nueva York. Pero a la hora de ver quién pagará la factura política de la operación, en la Casa Rosada no se cansan de hablar de la “incompetencia” del gobierno anterior, que le costó al país “más de US$ 2.500 millones”.
La propuesta a los hold out es un paso inevitable para destrabar la compleja situación argentina, según el Gobierno. Cristina Kirchner había comenzado a recorrer ese camino, bajo la influencia de Amado Boudou. Pero luego clausuró esa vía, y “Patria o Buitre” pasó a ser parte del ADN K.
En la Casa Rosada se enojan con el anterior gobierno al hablar del tema. “Es increíble la incompotencia de esa gente, cómo hicieron llegar a este punto al país”, dice Mauricio Macri. Según el punto de vista del Presidente, la intransigencia de la administración Kirchner permitió que los hold out escribieran la sentencia de Thomas Griesa “a su voluntad”. Y “eso incluyó una tasa de interés de más del 20% anual en dólares mientras no se pague”, agrega.
Esa alta tasa de interés, analizan en la Casa Rosada, es un punto que juega en contra de la Argentina, porque “muchos bonistas no tienen apuro en conseguir una solución”. En verdad, apuntan a Elliot, el fondo más duro. E intentan aislarlo al anunciar la propuesta cuando ya está firmada por dos de los seis actores que se sientan a la mesa de negociación.
“Si hubieran pagado al momento de la sentencia, el país habría desembolsado US$ 4.000 millones, y ahora tenemos una cifra base de discusión de 9.000 millones”, se quejan en la Casa Rosada. La propuesta hecha ayer, de ser aprobada, implica un desembolso de US$ 6.500 millones. “Son 2.500 millones de dólares que nos podríamos haber ahorrado”, dicen los hombres de Macri. El Presidente, en la intimidad, asegura que todo fue “una animalada” de la administración Kirchner. Ahora deberá convencer a los bonistas de que la oferta es buena. Luego, a los Diputados y Senadores para que la aprueben (está sujeta a la ratificación del Congreso). Desde el massismo y parte del peronismo (el gobernador Urtubey, por caso) ya dejaron trascender que acompañarían este tema. Y, en medio, ver si logran poner el costo político de la operación en la cuenta del kirchnerismo. Un nuevo desafío.
fuente clarin