Una fuerte explosión ha sacudido el corazón turístico de Estambul a las 10:20 hora local (09:20 hora española) en la zona de Sultanahmet, donde se sitúa la conocida Mezquita Azul de la ciudad. Según las primeras confirmaciones oficiales del Gobernador de la ciudad, al menos 10 personas han muerto y 15 han resultado heridas. Ciudadanos de nacionalidad alemana, noruega y peruana figurarían entre los heridos, según un primer balance ofrecido por los medios turcos. El viceprimer ministro, Numan Kurtulmus, ha confirmado que los afectados son, en su mayoría, extranjeros. Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores de España ha señalado que no tiene constancia, «por el momento», de que haya españoles entre las víctimas.
Las causas de la explosión comienzan a esclarecerse lentamente. La cadena de televisión turca «Habentürk» ha apuntado que podría tratarse de un atentado suicida, y el medio «Hurriyet» ha señalado la posible autoría de la organización yihadista Daesh. En un discurso ante embajadores, el presidente Erdogan ha apuntado que el autor del ataque puede ser de origen sirio, condenando también la tragedia y recordando la necesidad de unión «contra el terror».«Turquía es el primer objetivo de todas las organizaciones terroristas que actúan en la región porque Turquía lucha contra ellas de forma decidida», ha subrayado.
La Policía ha acordonado la zona e investiga el lugar de los hechos, así como la naturaleza de los explosivos empleados. Numerosas ambulancias han llegado a las inmediaciones y los heridos han sido evacuados a los hospitales más próximos. Como en anteriores ocasiones, el Gobierno turco ha prohibido a los medios de comunicación distribuir vídeos o fotos relacionados con este probable atentado.
El estruendo de la explosión se ha podido escuchar desde varios kilómetros a la redonda. La detonación se ha producido junto al obelisco de Teodosio, situado en el distrito de Sultanahmet, centro monumental de Estambul donde también se encuentran dos famosos y concurridos monumentos, Santa Sofía y la Mezquita Azul.
Los turistas que se encuentran alojados en los hoteles de la zona han vuelto a sus habitaciones, tras recibir la petición de no abandonarlas. No obstante, ya pueden salir y la sensación que se respira en Sultanahmet es de relativa calma. Las consecuencias económicas, sin embargo, se harán notar en el largo plazo. El presidente de la Asociación de Turismo de Sultanahmet ha señalado al diario «Hürriyet» que el ataque «es un gran golpe al turismo de toda la región». «Hay 7.000 hoteles en esta zona. Los turistas ahora quieren irse. Ya están buscando billetes (para regresar a sus países). Con esta explosión, el año 2016 ha terminado para nosotros», ha indicado.
Paula, una joven turista argentina residente en España, se hospeda en el hotel Ambassador, muy próximo al lugar de los hechos. «Yo estaba a dos manzanas y escuché un estruendo y luego policías, bomberos y un helicóptero», explica la turista. «Ahora la gente está como si fuera algo turístico, sacando fotos». Mientras, la policía aumenta el perímetro y empuja más atrás a la prensa.
Turquía ha sufrido varios atentados en los últimos meses. El pasado mes de octubre murieron más de 100 personas en Ankara en el peor atentado en la historia del país. En diciembre, poco antes de Navidad, una explosión en el aeropuerto de Estambul Sabiha Gökçen mataba a una empleada de la limpieza.
fuente abc.es