Héctor Timerman y su esposa, Anabelle Sielecki, preparaban la fiesta de casamiento de su hija Jordana, para 300 invitados, en La Huella. Pero debieron suspenderla. Órdenes superiores.
La oleada de cambio macrista, en la que los kirchneristas ven una restauración conservadora, liberó el balneario. A la historia le agrada la circularidad: la rehabilitación se debió a Valentina Sielecki, prima de Jordana, quien se casó con Alejandro Vortali el domingo. Los jets descendieron en bandadas sobre Laguna del Sauce. La fiesta, extraordinaria, se celebró en La Huella. Valentina vengó a Jordana. Y Timerman pudo festejar tranquilo.
Eso sí: los invitados, encabezados por el rabino Bergman, se regodearon bailando “Ciudad mágica”, el himno de Pro. Timerman permaneció sentado. Todavía era canciller. La próxima boda seguro se sumará al trencito. Otra postal del fin de ciclo.
fuente lanacion