La agencia japonesa de pesca informó a la Comisión Ballenera Internacional (CBI) que iba a reiniciar la caza en el Antártico pero limitando el cupo de presas a 333, dos tercios menos que el cupo precedente.
En junio pasado, el comité científico de la CBI señaló que Japón no había explicado por qué quería cazar unas 4.000 ballenas en el Antártico en los próximos 12 años.
Los balleneros japoneses zarparán rumbo al Antártico a fines de diciembre, reveló el diario Yomiuri Shimbun.
La decisión de Tokio ya generó reacciones en países del hemisferio sur: ambientalistas australianos repudiaron el anuncio y exigieron al gobierno de Canberra que intervenga ante su par nipón.

