¿Peronista, no peronista, kirchnerista desencantado, antikirchnerista o independiente? ¿Quién es el votante que eligió a Sergio Massa el 25 de octubre?
Los simpatizantes del massismo tendrán un rol crucial en la segunda vuelta y hacia qué espacio migrarán todavía es un misterio. Daniel Scioli y Mauricio Macri tienen tiempo hasta el 22 de noviembre para convencer a los más de cinco millones de personas que lo votaron en la primera vuelta.
Según la mayoría de los encuestadores, la composición del voto que recibió el frente Unidos por Una Nueva Alternativa (UNA) es bastante heterogénea y varía entre un 55% y 65% de votantes lo suficientemente alejados del kirchnerismo como para elegir a Macri en el ballottage y un 35 o 45% que votaría a Scioli.
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“El massista se siente distante del kirchnerismo. El grueso del electorado que votó a Massa es más o menos distante o muy distante del Gobierno. Es una mezcla que integra la ancha avenida del medio en la que se posicionó el candidato y en la que agrupó a ciudadanos más moderados que estaban en la mitad entre la continuidad o el cambio profundo”, dijo a LA NACION la socióloga Celia Kleiman.
En esa línea, Graciela Römer, socióloga, ve al electorado de Massa como “heterogéneo, con un gran componente antikirchnerista, una parte tradicionalmente peronista, otra afín al radicalismo y, el resto, mucho elector independiente”.
A pesar de los porcentajes que indicarían una inclinación a favor de Macri, el ensayista Alejandro Katz sostuvo que no se puede prever el comportamiento del votante. “El sistema de preferencia [del electorado massista] es volátil y se deja seducir por los discursos demagógicos y no programáticos, por lo que será impredecible en el ballottage”, afirmó el académico, quien considera a esa porción del electorado como un grupo “conservador”, que busca un cambio sólo en algunas de las formas de hacer política -fue acertado el slogan “el cambio justo”- y cuyas demandas son atendidas con propuestas directas.
El discurso con el que Massa encabezó gran parte de su campaña tenía a la seguridad y al impuesto a las ganancias entre sus principales propuestas, demandas provenientes de los sectores medios. Alrededor de la mitad de los seguidores del diputado nacional pertenecen a segmentos socioeconómicos medios, mientras que la otra mitad se distribuye casi en partes iguales entre los sectores medio altos y medio bajos. En tanto, la repartición etaria del votante es pareja.
Mientras Massa habló continuamente de cambio tras las elecciones del 25 de octubre, en el sciolismo no creen que todo el universo massista sea antikirchnerista. La hipótesis que maneja el entorno de Scioli tiene a esa parte del electorado como un grupo dividido en tercios: la parte antikirchnerista que nunca votaría al oficialismo, por lo que serían votos ya perdidos; la de tradición peronista, y el sector independiente, pero desencantado con Cristina Kirchner. La misión que tiene Scioli es volver a convencer al independiente, pues dan por sentado que el voto peronista se inclinará por el Frente para la Victoria (FPV) y que el antikirchnerista elegirá a Cambiemos.
La volatilidad de los votantes massistas responde a que son ciudadanos mayoritariamente desideologizados, no comprometidos con un espacio político. “El que votó a Massa cree en los principios del peronismo, pero está fuera de la ideología [de ese movimiento] y la doctrina de conducción del kirchnerismo”, comentó a LA NACION el experto en marketing político Mariano Tato.
El sociólogo y economista Juan José Llach advirtió que aunque el simpatizante de Massa busca “más cambio que continuidad”, puede que no se sientan tan atraídos a Macri como a Scioli por su relación con el peronismo. “Hay una parte no menor que tiene una identidad justicialista, no kirchnerista, que veía a Massa como el constructor de una renovación del peronismo”, afirmó. Llach agregó, sin embargo, que “en el balance final prevalece el deseo de cambio”.
fuente lanacion