Los cuasi referentes y cuasi emergentes que a otrora fueran dirigentes, ya no dirigen. Ahora han quedado reducido a una mínima expresión: “candidatos” puestos a dedo y en el mejor de los casos a regañadientes. Una materia que a pura insistencia se creía aprobada por equivalencia.
La tijera más que nunca ha sido el instrumento estrella de estas elecciones.
Nadie puede imponerle a la gente el referente y menos aún, si no es emergente.
Será su candidato y nada más, donde una pequeña facción hará lo suyo y asunto concluido.
El discurso monotemático a esa porción aplaudidora, fue repetido sistemáticamente desde un principio de la campaña, algo que se le reprochaba a la señora jefa y después, por esos designios divinos todo el resto comenzó a reproducir el mismo mecanismo.
El arrepentimiento llego tarde. Como siempre, y a esta altura lo que llega tarde, por más bueno que sea, siempre resultará poco, y así fue.
Scioli sabe que no cuenta con la mayoría, y esto no lo pone tan nervioso, porque sabe que Macri tampoco la tiene. Cristina en su discurso de balcón y patio de palmeras envía un mensaje a los sciolistas: “este es mi piso, este es mi 25%”, el que lo quiera ya sabe que tiene que hacer (dirá por lo bajo), dado que luego no atenderá a ningún herido en la guardia de urgencia.
La campaña no tomará giros imprevistos, Massa es funcional a Macri, dice todo lo que él necesita escuchar. El candidato PRO no debería relajarse demasiado, de lo contrario que mire y vea, lo que le sucedió a Aníbal por confiarse demasiado en la inercia electoral.
Macri no es antiperonista, al menos se muestra conciliador. Su entorno más cercano al macrismo puro si lo es. Scioli no es antipro, ni antimercado, ni anticampo, pero su núcleo medular, si lo es. ¿Cómo atraer a ajenos sin espantar a propios? Tal vez la arena del debate constituya el escenario adecuado donde ambos puedan ofrecer una respuesta comprometida y responsable que nos permita desarrollar “un juicio de valor propio y un poder selectivo sereno”1 algo que los argentinos no estamos acostumbrados a experimentar, aunque aún confiamos en que puedan “sembrar el futuro”1 de una vez por todas.
Lic.Hugo Díaz
FORO DE ESTUDIOS CONTEMPORANEOS