Mientras Cristina Kirchner transita los últimos 60 días de mandato, el sector más fiel a la Presidenta ya imagina cómo resistir con una identidad propia y apuesta al Congreso y a la provincia de Buenos Aires como los dos bastiones para sobrellevar el alejamiento del poder.
La Cámpora será la nave insignia de la resistencia, con la aspiración de quedarse con el manejo de la Cámara de Diputados a través de Eduardo “Wado” De Pedro, el más cercano a la constelación sciolista.Desde las filas de Daniel Scioli ya le hacen sombra a través del gobernador de San Juan, José Luis Gioja. Los dos se están disputando en silencio la presidencia del cuerpo legislativo, lugar que históricamente el kirchnerismo ocupó con el primer candidato por la provincia de Buenos Aires. El “wadismo” reflota ese archivo.
Un nombre empezó a sonar para terciar en la disputa y aparece el ministro de Planificación, Julio De Vido, como nexo entre el sector más radical del kirchnerismo y el poderío de los gobernadores. El santacruceño, que va sexto en la lista de candidatos a diputados por la provincia de Buenos Aires, mantuvo siempre una relación aceitada con los jefes territoriales del peronismo. Es otro de los nombres que se sumaron a la lista en las últimas horas en las que comenzaron a exponerse las tensiones de los dos sectores en pugna.
Además de la presidencia de la Cámara baja, el otro lugar estratégico que el kirchnerismo mira con ganas es la jefatura del bloque oficialista. Las chances no son las mejores para un espacio que debería responder sin fisuras al próximo presidente. Ahí podría entonces recaer Gioja de apurarse un acuerdo entre Scioli y La Cámpora.
“Nosotros no vamos a ser nunca sciolistas.” Así definen en la fuerza creada por Máximo Kirchner el rol que tendrá la juventud. El hijo de la Presidenta, con una banca asegurada por Santa Cruz, será el otro actor central en la disputa de poder que se avecina.
El ministro de Economía, Axel Kicillof, ya encontró su lugar: aspira a ser presidente de la Comisión de Presupuesto, organismo clave frente a algunos temas ríspidos que deberá asumir una próxima administración, como un arreglo con los fondos buitre.
En la provincia, el abanderado de la resistencia es Martín Sabbatella, candidato a vicegobernador con Aníbal Fernández. Él se define como el garante del espacio reservado para los puros en territorio bonaerense, más allá de cómo se acomode el actual jefe de Gabinete.
Los más duros cristinistas reconocen que la Presidenta no será más a partir del 10 de diciembre la conductora del peronismo. Nunca lo admitirán en público, pero puertas adentro entienden que ese lugar lo ocupará indefectiblemente Scioli, si es que gana . El desafío para ellos es mantener una identidad propia de un espacio político que ya comenzó a fusionarse con los deseos del gobernador. En esa lista de ex incondicionales devenidos en sciolistas aparecen Sergio Berni, Diego Bossio, Diana Conti, Carlos Kunkel y Juan Manuel Abal Medina, además de todo el espacio que representa al Movimiento Evita. La Cámpora, en ese reparto de lealtades, dice que se mantendrá fiel a la Presidenta.
Desde El Calafate
Sin cargo, Cristina Kirchner diseña un retiro estratégico en El Calafate, por lo menos para los primeros seis meses fuera de la Casa Rosada. Desde allí intentará digitar la acción de su propia fuerza, que tendrá mayor presencia en la Cámara de Diputados. Tampoco sus votos serán definitorios. En la diáspora que se dará naturalmente, los puros serán no más de 35. En el Senado, el panorama es desalentador para la Presidenta, donde sólo tendrá a los representantes de Santa Cruz y la camporista Anabel Fernández Sagasti.
El kirchnerismo más puro imagina tensión con el sciolismo en los temas judiciales. Creen que la estructura del ministerio que comanda Julio Alak bajo la fuerte presencia de Julián Álvarez podría ser otro foco de conflicto. No por nada hasta ahora Scioli evitó definiciones sobre quién sería su ministro de Justicia. El nombramiento de jueces y la renovación obligada de la Corte Suprema surgen como temas en los que chocarán ambos sectores. El otro espacio de resistencia es Desarrollo Social. Tampoco aparecieron aún los nombres que están en la cabeza del gobernador.
Otro acto en Santa Cruz
Ante el temor a perder el pago chico, la presidenta Cristina Kirchner volverá a encabezar un acto el próximo viernes en Santa Cruz junto a su cuñada, Alicia Kirchner, candidata a gobernadora, y su hijo Máximo, que se postula como diputado nacional.
Será la cuarta presentación presidencial en la campaña, esta vez, en Caleta Olivia. Por la veda, la Presidenta tiene prohibido hacer anuncios de gestión oficial.
fuente lanacion