…con Infobae en la que habla de los celos, las drogas, de su adolescencia durante la dictadura y de la actualidad
-¿En qué momento te diste cuenta de lo linda que sos?
Vengo de una familia donde el tema de la belleza no era cotidiano. Se subrayaban otros temas, que tenían más que ver con la parte humana o el desarrollo intelectual. Me enteré por el afuera, porque mis compañeros de colegio me lo decían, pero para mí no era un valor.
-¿Cuesta más cuando se es linda demostrar que además se es inteligente, trabajadora y otro montón de cosas?
Jamás me hice cargo de la mirada ajena. Soy y trato de ser lo mejor que puedo. La competencia la tengo conmigo misma. Me encanta generar proyectos y cumplirlos. No he tenido mala suerte y no me he sentido estigmatizada en ningún medio, todo lo contrario.
“EL TEATRO ES MUY SACRIFICADO PERO ES MUY MÁGICO LO QUE PASA”
-Antes de que empezáramos la nota me contaste que si tenés que elegir un lugar como actriz, es el teatro. ¿No es también el más sacrificado?
Es súper sacrificado porque es itinerante. Vas a contramano de todo el mundo, de miércoles a domingos estás sobre el escenario de noche, comés tarde, te acostás tarde, estás a destiempo con respecto a la familia. Yo tengo una familia, tengo dos hijos, dos nietos, un marido, muchas hermanas y cuñadas. Hay cumpleaños y festejos permanentemente y soy siempre la que llega tarde, a la que le preparan el plato de comida y me lo dejan reservado. Es un sacrificio, pero de verdad, es muy mágico lo que pasa.
-¿Te arrepentís de algo que hayas hecho profesionalmente?
No, nada, absolutamente. Yo voy por lo que quiero y a veces tengo que hacer cosas que no son exactamente las que me gustan, pero esas me van a dar la posibilidad de hacer otras, así que no.
-Cuando llega una propuesta, ¿de qué depende que la aceptes?
De muchas cosas, de las ganas, del tiempo, de conseguir el consenso de mi familia, de que me guste el libro, de que me guste el elenco, de que me paguen lo que quiero…
-¿La propuesta económica cuánto pesa?
Bastante. Salvo que sea algo que yo esté soñando hace mucho tiempo hacer. A la hora de elegir cómo destinar mi tiempo por supuesto que me importa. De todas maneras, ser una artista hoy en Argentina no significa tener grandes entradas de plata. Uno no se hace millonario si hace una obra de teatro.
-El imaginario colectivo fantasea que si alguien sale en la tele, gana muchísimo dinero. ¿No es así?
No. Hay algunos que sí, que tienen esa suerte y que han trabajado y han tenido mucho éxito, pero son los menos. Todos los demás trabajamos muchísimo para ganar lo mismo que gana un gerente de una empresa.
“EL CINE ERA UN ESPACIO QUE SE ME NEGABA; SE HABÍA HECHO DESEAR”
-Hiciste tu primera experiencia en cine con Pasaje de vida, que ya se estrenó. Después vino Ciudadano ilustre y en breve empezás a filmar Rosa azul.
Era un espacio que se me negaba muchísimo. Había tenido muchas propuestas, pero por una cuestión o por otra se caían… Se había hecho desear.
-¿Te sentiste cómoda?
Muchísimo. Me han tocado directores increíbles. Diego Corsini en Pasaje de vida me confesó después de haberme visto que se sorprendió porque no sabía que iba a poder dar el tono dramático que di. Contar ese cuento me encantó, porque es parte de la historia argentina.
-Para quien no la haya visto, expliquemos que tiene que ver con la dictadura y toca el vínculo de los padres con los hijos.
Me impactó muchísimo, porque es una historia contada desde el lado de los jóvenes que, románticamente, se entregaban a la lucha por sus ideales y después se veían atrapados por otros intereses que nada tenían que ver con sus ideales y terminaron mal.
-Tu adolescencia durante esa época, ¿cómo fue?
Yo estudiaba en un colegio de monjas y si bien tengo un padre que está al tanto de los hechos políticos, es un señor muy informado, pero jamás ha traído cuestiones políticas a la mesa familiar. Sí nos ha inculcado leer el diario y estar al tanto de la coyuntura. En esa época yo iba al colegio y, más que lo que se conversaba a lo lejos, no tenía mucha idea de lo que estaba pasando. Después entré a la Universidad de Buenos Aires y estaba bastante politizada. Ya en ese momento estaban los militares, pero había como movimientos subterráneos y mi padre me acuerdo que me insistía muchísimo: “Andrea, vos vas a la facultad a estudiar, si se te acercan y quieren conversar con vos de otros temas que no sean los temas académicos, te pido por favor…”. Y yo le hacía caso.
-¿Qué mirada tenés de la política de derechos humanos del Gobierno?
Han hecho un trabajo interesante en ese aspecto. Se han ocupado de generar espacios para que mucha gente que estaba relegada o se sentía fuera del sistema tenga presencia, voz y voto.
“EL ESTADO DE BIENESTAR QUE DEBERÍA PROPORCIONAR LA DIRIGENCIA NO ESTÁ SIENDO TAL”
-¿Y en otros aspectos?
En muchos otros aspectos tengo muchas cosas con las que no estoy de acuerdo. Soy una ciudadana argentina que no integra ningún partido. Tengo la libertad de poder opinar, porque pago mis impuestos, porque trabajo, porque soy honesta, porque tengo una familia que también tiene un ritmo de vida fuera de la política, pero que ejerce como ciudadana. Siento que en los últimos cuatro años la economía del país ha declinado muchísimo. Se vive un clima de tensión en la calle entre la gente, el Estado de bienestar que debería proporcionar la dirigencia no está siendo tal. Hay un clima enrarecido, gente que se enfrenta en las mismas familias, entre amigos. No me gusta lo que se vive en general respecto de los antagonismos y de los enfrentamientos que se ven, no solo en los medios de comunicación, sino también en temas cotidianos. No me gusta el clima que se vive en Argentina y creo que eso viene por derrame. Cuando en las altas esferas se propone una vida de combate permanente, la gente recoge el guante y combate. “Siembra viento y recogerás tempestades”.
-En esta costumbre que te ha inculcado tu papá de leer el diario todos los días, ¿qué es lo que más te enoja o te angustia?
Como no manejo la economía ni ninguna otra cuestión y no puedo torcer el destino, lo que más me angustia es no poder dejarles a mis hijos y a mis nietos un mejor país del que recibí yo, que tampoco fue gran cosa. Siempre tuve muchas ilusiones, y las voy a seguir teniendo, de ver una Argentina grande, una Argentina que pueda desarrollar su potencial. Tenemos un país riquísimo, con gente extraordinaria en todos los aspectos y en todos los rubros. Pero hay algo que está fallando, y no llegamos a poder ver cumplido el sueño. Yo aposté siempre. Aposté con la democracia. Siempre creí. Soy el argentino medio, al que le pasaron todas las cosas. Me he sentido defraudada muchas veces, en este último tiempo y antes también.
-Cambiando de tema, ¿cómo es tener una hija adolescente y ser una mujer tan linda?
Mi hija adolescente es muy linda y es una mujercita muy especial internamente. Con lo cual te digo: “Es fácil”. Lo que es difícil es entregarla al mundo, a una Argentina que no me asegura que ella pueda caminar feliz y tranquila por la calle. En mi infancia yo jugué en la calle, me crié en un barrio, la pasé muy
bien. Ella no, siempre estuvo puertas para adentro, muy cuidada, llevada a un lado, traída a otro. Me cuesta que no pueda salir por el mundo con la libertad que yo salí. Puertas para adentro, sacando cuestiones de adolescencia, de madre-hija, orden y enfrentamientos que tienen que ver con las cuestiones cotidianas muy chiquitas, todo lo demás es muy fácil.
bien. Ella no, siempre estuvo puertas para adentro, muy cuidada, llevada a un lado, traída a otro. Me cuesta que no pueda salir por el mundo con la libertad que yo salí. Puertas para adentro, sacando cuestiones de adolescencia, de madre-hija, orden y enfrentamientos que tienen que ver con las cuestiones cotidianas muy chiquitas, todo lo demás es muy fácil.
-¿Nunca se dio una cosa de rivalidad, de competencia? ¿Nunca te dijo: “Mamá, no vengas al colegio, le gustás a todos mis amigos”?
No. De todas maneras yo siempre fui muy cauta con respecto a eso. En el colegio siempre fui la mamá de Josefina o la mamá de Tomi. Nunca fui en mi rol de persona pública, todo lo contrario.
-Con Lucas llevan 23 años juntos. ¿Qué te sigue enamorando?
La pasó bien con él, me divierte muchísimo estar con él. Me gusta. Es mi mejor programa.
“ME GUSTA MI MARIDO. ES MI MEJOR PROGRAMA. LO VEO Y DIGO: ¡QUÉ BUEN MOZO!”
-¿Se mantiene la pasión?
Sí, me encanta. Me encanta estar con él, me gusta él. Lo veo venir y digo: “¡Qué buen mozo!”.
-¿Sos celosa?
Sí, soy, cuando uno quiere, es territorial. No soy enferma de celos, pero soy cuidadosa.
-¿Te puedo encontrar revisando un celular?
Sí, puede ser, pero lo blanqueo, ¿eh? Yo digo: “Tené cuidado, porque yo reviso celulares”. Por ahí no, pero lo hago.
-¿Con el mail?
Compartimos el mail, tenemos una misma casilla de correos.
-¿Por qué se pelean?
Casi no nos peleamos. Nos podemos llegar a pelear por una respuesta a Fini distinta… Porque yo la dejé y él no la dejó. No mucho más. Él es re fácil, es una persona muy fácil para convivir y yo por ahí puedo llegar a ser un poquito más complicada, porque soy mujer, pero no me gusta el combate.
-¿Tuvieron crisis en estos 23 años?
Sí, claro.
“YO SOY PRO CUARTOS SEPARADOS PERO A ÉL LE PARECE UN DISPARATE”
-¿Se separaron alguna vez?
No, no nos separamos.
-Vos sos pro cuartos separados y él no.
Sí, yo soy pro cuartos separados, pero no lo voy a lograr nunca, a él le parece un disparate. A mí me parecía cómodo y romántico, pero él dice que cuando uno se aleja, se aleja. La visita y todo eso le parece una pavada.
-¿Qué excesos te permitís?
Soy fan del chocolate. Cuando tengo chocolate, estoy muy nerviosa porque sé que está y todo el tiempo tengo una presencia, quiero ir a comerlo y me hace mal, soy capaz de comerme infinita cantidad de chocolate amargo.
-¿Miedo a qué cosas le tenés?
Le tengo miedo a la muerte, todavía no lo tengo resuelto. Se murió mi mamá hace cinco años y todavía no entiendo que no esté más. Le tengo mucho miedo a la deslealtad y a la mentira, porque son cosas humanas. También yo puedo ser desleal. Creo que no, porque no me lo permitiría, pero me puede pasar y no me gustaría. Y también le tengo miedo a las cucarachas, mucho [risas].
-¿En serio? No matás una cucaracha.
No sabés lo que grito cuando veo una cucaracha.
“NO ESTAMOS PREPARADOS EN NUESTRO PAÍS PARA DESPENALIZAR LA DROGA”
-¿Cómo manejaste el tema de las drogas con tus hijos?
Yo propicio el diálogo, a mí me gusta que se hable de todo. Mi frase de cabecera es: “Nada es tan grave como para que no me lo puedas contar. Yo voy a estar siempre para lo que sea y te voy a ayudar a pensar cuál va a ser la mejor solución”. Tengo mi postura. Jamás me drogué, no tomo alcohol… De vez en cuando tomo un vinito tinto si estoy en una rica comida, pero jamás he perdido el control de mi estado consciente.
-¿Sobre la despenalización del consumo de marihuana tenés posición?
Creo que no estamos preparados en nuestro país para despenalizar la droga. La marihuana tampoco. Es un estupefaciente, así que también es droga la marihuana.
-Si te encuentro dentro de cinco años y salió todo como quisieras: ¿cómo te voy a encontrar?
Igual que ahora, con algunas metas cumplidas, llena de sueños y de ilusiones, con muchos desarrollos que tengo incipientes, concretos. Pero muy parecida a la que soy ahora. Con hijos un poco más grandes, nietos un poco más grandes. Quizás algún nieto más… Pero siempre activa, llena de sueños y de cosas por cumplir.
fuente infobae