La preocupación y la alarma no cesan. Con cientos de evacuados en el norte la provincia, y con los pronósticos de nuevas lluvias y sudestadas, el panorama es desolador. A pesar de que ayer la lluvia dio una tregua, la situación es crítica en Luján, Salto, Mercedes y San Antonio de Areco.
Crece la preocupación en el norte de la provincia: más de 2000 evacuados, bajo la amenaza de sudestada. Foto: LA NACION / Ricardo Pristupluk
EN SALTO NO HUBO NUEVOS EVACUADOS OFICIALES
En Salto, una de las localidades con mayor cantidad de afectados, la noche transcurrió con tranquilidad, informaron desde la sede de los bomberos. Se observaba una baja en el nivel del río, posiblemente causada por la tregua de las lluvias, pero aún no se habían realizado las mediciones oficiales. Desde el cuartel central confirmaron a LA NACION que los bomberos no fueron llamados a participar en ninguna nueva evacuación y dijeron seguir en estado de alerta permanente.
EN LUJÁN, EL RÍO BAJÓ 13 CENTÍMETROS
En Luján, hubo una pequeña esperanza. Ayer, el río había llegado a superar en 5,43 metros su nivel habitual y hoy está 13 centímetros más bajo. No obstante, es un nivel muy alarmante. En especial por el temor de que hoy vuelvan las lluvias y que haya sudestada, con los fuertes vientos que se pronostican.
“Seguimos en estad de alerta. Esperamos que no llueva ni haya sudestada”, dijeron desde la municipalidad. “Por ahora, la cantidad de evacuados es la misma y la policía no ha informado de saqueos ni problemas de seguridad”, contaron a LA NACION. Ayer, representantes del Movimiento de Trabajadores Socialistas elevaron un reclamo a la municipalidad.
EN SAN ANTONIO DE ARECO, LAS RUTAS 8 Y 9 CON PROBLEMAS
Desde que comenzó el temporal de lluvias, la semana pasada, se convirtió en una de las zonas más afectadas por la tormenta.
Pronto, sus calles se convirtieron en ríos, y muchas rutas nacionales, como la 8 y la 9, están total o parcialmente cortadas, en función de las condiciones meteorológicas. En este momento, por la crecida del río homónimo permanece interrumpida la circulación en la primera.
Ayer, por la tarde, el secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, recorrió el área comprometida por las inundaciones. Allí fue recibido por el intendente municipal Francisco Duradoña, con quien visitó varios de los puntos más críticos.
Crece la preocupación en el norte de la provincia: más de 2000 evacuados, bajo la amenaza de sudestada. Foto: LA NACION / Ricardo Pristupluk
EN PILAR, REGRESAR AL HOGAR ES IMPOSIBLE
La lluvia no dio tregua el fin de semana y el pronóstico de sudestada aumenta las chances de que la situación de estar fuera de las casas continúe.
Por ahora, la última cifra de evacuados registrada gira en torno a los 250. Son vecinos que aún deben permanecer en los diversos centros dispuestos para su alojamiento, sin posibilidad de regresar, de acuerdo con la información provista por diarios locales.
Es preciso recordar que allí, además, aún queda una cifra similar de autoevacuados, es decir, de personas que eligieron quedarse en casas de parientes y amigos para luego emprender el complicado regreso a casa una vez que el agua baje.
EN ARRECIFES PRIMA LA CAUTELA
Se trata de otra de las zonas alcanzadas por el temporal, aunque en menor magnitud que en Salto y en Luján, hoy por hoy las más afectadas.
Aquí la crecida del río provocó la evacuación de 247 personas. El fenómeno sigue siendo sostenido, aunque muy paulatino.
EN MAR DEL PLATA
Las dos jornadas consecutivas sin lluvias contribuyeron a la normalización de la situación en Mar del Plata, donde el temporal del fin de semana dejó algunas zonas anegadas y había obligado la evacuación de ocho familias.
Más de la mitad de las personas evacuadas pudieron regresar en las últimas horas a sus hogares, una vez que mermó la presencia de agua y se pudieron hacer reparaciones imprescindibles, en especial la reposición de algunas chapas.
A los pocos evacuados que quedan, en su mayoría porque sus viviendas sufrieron algún daño mayor por caída de árboles, se suma la acumulación de agua en calles de la periferia. Una de las zonas más afectadas es el Barrio Autódromo, donde se formaron verdaderas lagunas que dejaron aislados los edificios de un jardín de infantes y escuela en los que todavía no se pudo retomar el dictado de clases.
Con la colaboración de Darío Palavecino
fuente lanacion