Y la situación económica a la hora de buscar que el negocio sea redituable hace que se hayan perdido todos los límites.
Un claro ejemplo de este momento de incertidumbre económica es la peluquería que está en pleno corazón de Barracas. Allí, el dueño anterior tuvo que venderla porque llegó a la quiebra.
Los vecinos del tradicional barrio porteño no daban ni dos pesos por sus flamantes compradoras, dos jóvenes veinteañeras que querían “hacerse la América”.
Con todos los papeles en orden, las peluqueras abrieron el centro de estética bajo el nombre Whiscas Style y para sorpresa de muchos, un mes después de la inauguración, los hombres hacen cola para atenderse con ellas.
Desinhibidas, ligeras de ropa y en topless, María Laura y Fernanda cortan el pelo a más de 30 hombres por día. Debido a la excesiva demanda de turnos, ya piensan en contratar otra joven pulposa que luzca sus curvas ante la platea masculina.
En sí, se trata de una alternativa rejuvenecedora a la hora de atender que ha tenido el visto bueno de todos los que han ido a hacerse un retoque en la cabellera. Sin embargo, nunca faltan las viejas chxxtas que se quejan del “atuendo de estas jovencitas, que lo único que saben hacer es calentar pxxjas”.
fuente cotorra.info