Mientras los intrépidos griegos se aprestan a vivir una nueva odisea, en este caso económica y comandada por guerreros menos confiables que Aquiles, Ulises y otros héroes mitológicos, la transición electoral se acerca a una instancia clave con las elecciones en distritos que pueden consolidar el perfil político para el nuevo turno democrático que se inicia en diciembre. A las sucesivas derrotas del oficialismo en Mendoza y Santa Fe, las perspectivas en la ciudad de Buenos Aires y Córdoba, a las que se suma La Rioja y las primarias en La Pampa, prometen brindar un perfil más claro sobre las posibilidades en la puja entre el oficialismo y la oposición.
Sin duda, las principales expectativas se centran en el distrito porteño, donde el macrismo llega con un amplio margen a su favor, tras las primarias, y Horacio Rodriguez Larreta puede salir airoso aun evitando una segunda vuelta más allá de los mensajes cautos que buscan fortalecer el trabajo de campaña ante una eventual nueva cita el domingo 19. Un triunfo amplio, permitiría consolidar a Mauricio Macri como jefe indiscutido en este ámbito y fortalecer sus chances presidenciales antes de las primarias de agosto. Ni Martín Lousteau, todavía absorto en su tránsito hacia el progresismo luego de su experiencia ministerial en el actual gobierno, ni Mariano Recalde, de escaso vuelo propio y aferrado a consignas vacias surgen como adversarios capaces de seducir al siempre exigente electorado porteño.
En Córdoba, el escenario presenta una clara prevalencia de Juan Schiaretti para el retorno a la gobernación, especialmente luego del respaldo de Ramón “Palito” Ortega, ante los esfuerzos del radical Oscar Aguad y el kirchnerista Eduardo Accastello. Empero, una buena elección de Aguad, abriría mejores condiciones para el acercamiento del massismo que en La Rioja juega una carta fuerte con Julio Martínez, quien busca desplazar al actual vicegobernador Sergio Casas, continuador de la gestión de Luis Beder Herrera.
Mientras los intrépidos griegos se aprestan a vivir una nueva odisea, en este caso económica y comandada por guerreros menos confiables que Aquiles, Ulises y otros héroes mitológicos, la transición electoral se acerca a una instancia clave con las elecciones en distritos que pueden consolidar el perfil político para el nuevo turno democrático que se inicia en diciembre. A las sucesivas derrotas del oficialismo en Mendoza y Santa Fe, las perspectivas en la ciudad de Buenos Aires y Córdoba, a las que se suma La Rioja y las primarias en La Pampa, prometen brindar un perfil más claro sobre las posibilidades en la puja entre el oficialismo y la oposición.
Sin duda, las principales expectativas se centran en el distrito porteño, donde el macrismo llega con un amplio margen a su favor, tras las primarias, y Horacio Rodriguez Larreta puede salir airoso aun evitando una segunda vuelta más allá de los mensajes cautos que buscan fortalecer el trabajo de campaña ante una eventual nueva cita el domingo 19. Un triunfo amplio, permitiría consolidar a Mauricio Macri como jefe indiscutido en este ámbito y fortalecer sus chances presidenciales antes de las primarias de agosto. Ni Martín Lousteau, todavía absorto en su tránsito hacia el progresismo luego de su experiencia ministerial en el actual gobierno, ni Mariano Recalde, de escaso vuelo propio y aferrado a consignas vacias surgen como adversarios capaces de seducir al siempre exigente electorado porteño.
En Córdoba, el escenario presenta una clara prevalencia de Juan Schiaretti para el retorno a la gobernación, especialmente luego del respaldo de Ramón “Palito” Ortega, ante los esfuerzos del radical Oscar Aguad y el kirchnerista Eduardo Accastello. Empero, una buena elección de Aguad, abriría mejores condiciones para el acercamiento del massismo que en La Rioja juega una carta fuerte con Julio Martínez, quien busca desplazar al actual vicegobernador Sergio Casas, continuador de la gestión de Luis Beder Herrera.
Ante la creciente “camporización” del candidato oficialista Daniel Scioli quien viajó a Santa Cruz junto a su fiel escudero Carlos Zannini, para ser bendecidos por el jóven Máximo en las tierras del patriarca del proyecto, las sombras de la crisis griega se proyecta como una torva sombra del 2001 sobre el futuro nacional. El estado de la economía nacional no difiere demasiado de aquellos días, con una inflación galopante, recesión creciente y el vencimiento de deuda en “default” por cifras que asemejan una crisis terminal. Son muchas las acechanzas que se ciernen sobre el destino político argentino, y sólo con un claro giro en busca de consensos y políticas públicas de reparación sería posible afrontar la nueva etapa. Pero el primer paso es superar los obstáculos que tanto a nivel político como judicial, sigue oponiendo el kirchnerismo en una lucha cada vez más desesperada, como lo prueba la nueva embestida judicial, por conservar una cuota de poder que les permita garantizar la impunidad de la familia presidencial y sus cómplices necesarios. Parecen no recordar el destino aciago de Patroclo en la caída de Troya, y la destrucción del Partenon. Los dioses ciegan a quienes buscan caer.
fuente caraycecaonline.com.ar