Luis Zamora lo hizo. A los 67 años y jubilado, aunque aún ejerza la abogacía, el candidato a jefe de gobierno porteño de Autodeterminación y Libertad (AyL) superó el mínimo de los votos necesarios en las primarias del domingo casi sin hacer campaña.
Logró entrar por el ventiluz a las elecciones del próximo 5 de julio, con un presupuesto mínimo y actividades proselitistas básicas, como pegatinas en la calle y entrega de volantes. Así superó hasta al candidato de Sergio Massa en la Capital, el economista Guillermo Nielsen.
¿Cómo cosechó casi 40.000 votos con una campaña muy austera?, fue la pregunta que motivó esta entrevista de LA NACION con Zamora.
“La militancia en la calle, entregando volantes en la mano a los vecinos, y el boca a boca fue nuestra estrategia. La gente que nos votó es un sector que empieza a buscar algo diferente a los partidos tradicionales”, respondió Zamora al tratar de explicar su “fórmula”.
¿Y qué es eso diferente?
Yo creo que nuestro grupo llama la atención porque seguimos siendo y haciendo lo mismo desde hace años. Nunca saltamos de un color a otro. Acá hay una coherencia y un programa de ideas que se mantiene desde 2001.
¿Cómo vivió haber traspasado el mínimo del 1,5%, cuando candidatos como Nielsen o Claudio Lozano no pudieron?
Es un logro relativo, porque estamos lejos de llegar a la mayoría de la población. Pero tenemos confianza en que podemos crecer más.
¿Cuánto costó su campaña?
Sólo teníamos los 120.000 pesos que nos dieron por los votos en 2013. Nosotros no recibimos financiamiento privado.
¿Cuántas personas conforman AyL?
Es difícil calcular un número fijo, pero rondaremos los 200, 250… Nosotros tenemos que salir a la calle sí o sí, y todos tienen sus trabajos; o sea que hacemos campaña después de las siete de la tarde. Tenemos compañeras que son enfermeras y después de trabajar 12 horas se ponen a volantear. No tenemos plata para hacer campaña con sombrillas y globos de colores.
¿Cómo vio la campaña de los demás partidos?
El macrismo, el kirchnerismo y Eco gastaron mucho y eso es evidente. El otro día escuché al propio Martín Lousteau decir que Pro gastó como cinco millones de pesos por unos días nomás de publicidad.
Pero la gente los votó porque quiso, ¿o no?
La población no debería aceptar que fuese así. Lo más grave es que ni siquiera se gasta esa plata para mostrar una idea, sino para poner una cara y una sonrisa.
Nombró a los partidos que más votos sacaron. ¿Por qué fueron los más elegidos?
Ellos están instalados. Pero los partidos hoy tienen momentos. Ya no hay entusiasmo como antes y quizás en tres años el Pro se cae. Mientras Mauricio Macri bailaba adentro del búnker, afuera no había nadie. Hay una crisis de vaciamiento en los partidos. Los partidos son sellos y las PASO, que son proscriptivas, son para eso: para legitimar a los que no tienen afiliados y no pueden definir internas por su cuenta.
¿Le gustaría debatir antes de las generales?
Quiero un debate, pero no un circo. No esos debates armados para hablar 30 segundos sobre un tema y nada más. Esperamos discutir problemas de fondo y no quién tiene la cara más linda. Ojalá ahora se acabe la política de colores, pochoclos y dulces. Hoy no se prioriza la búsqueda de propuestas, sino que se busca votos como sea.
¿Y cuáles son sus propuestas?
Hay que aumentar el impuesto a la renta empresaria para que de ahí surjan fondos para medidas sociales. Y segundo, hay que generar poder en la población: que tenga autodeterminación, que haya democracia directa, revocatoria de mandatos y consultas populares. Que la gente elija las medidas de gobierno.
Sólo entre AyL y el Frente de Izquierda consiguieron el 4 por ciento, ¿cómo considera ese porcentaje de votos de izquierda?
La izquierda creció en los últimos dos años y mucho tuvo que ver el FIT, es verdad. Pero aún hay desafíos y espacios para crecer.
¿Conversó con el FIT para estas elecciones?
No hubo conversaciones ahora; sí en 2013. Pero nosotros no creemos en frentes electorales. Hay que buscar caminos de unidad. Tenemos que trabajar en lo cotidiano para después pensar en las elecciones, no al revés. Ellos van juntos ahora pero después cada partido hace lo que quiere.
Es muy difícil que gane en julio. Entonces, ¿se va a presentar como precandidato a presidente en agosto?
Podría ser, pero todavía no lo discutimos. Nosotros decidimos todo por asambleas.
Hoy muchas agrupaciones de izquierda conmemoran el Día del Trabajador en Plaza de Mayo, ¿ustedes se sumarán?
No. Haremos nuestro propio evento con una choriceada. Y ahí vamos a discutir la situación actual del trabajador en el mundo.
fuente lanacion