… “los acontecimientos de los últimos tiempos hacen que muchos nos preguntemos:
“¿Hay espacio todavía para el diálogo con los musulmanes?. La respuesta es sí, más que nunca”. “En primer lugar porque la gran mayoría de los musulmanes no se reconocen en la barbarie a la que asistimos”. “Matar invocando una religión no es sólo una ofensa a Dios, sino también una derrota para la humanidad”.
“No hay peor pobreza que la soledad” afirmaba permanentemente Teresa de Calcuta. Por eso, “seguir dialogando, incluso cuando se experimenta la persecución, puede convertirse en signo de esperanza”, continúa el Documento del Pontificio Consejo.
“El diálogo nace de una actitud de respeto hacia otra persona, de un convencimiento de que el otro tiene algo bueno que decir. Para dialogar hay que saber bajar las defensas, abrir las puertas de casa y ofrecer calidez humana”, afirma Mons. Jorge Bergoglio en sus diálogos con el Rabino Abraham Skorka, en la publicación “Sobre el Cielo y la Tierra”, transitando el sendero que San Juan Pablo II había marcado con “nuestros hermanos mayores en la fe”.
“El diálogo interreligioso, además de su carácter teológico tiene un especial significado en la construcción de la nueva humanidad: abre caminos inéditos de testimonio cristiano, promueve la libertad y la dignidad de los pueblos, estimula la colaboración por el bien común, supera la violencia motivada por actitudes religiosas fundamentalistas, educa a la paz y a la convivencia ciudadana: es un campo de bienaventuranzas que son asumidas por la Doctrina Social de la Iglesia” (Documento Conclusivo, V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, Aparecida,2007)
Al observar los graves desafíos de la humanidad y de nuestro continente, América Latina, en particular, es oportuno recordar las palabras de Benedicto XVI en Aparecida: “No hay dudas de que las condiciones para establecer una paz verdadera son la restauración de la justicia, la reconciliación y el perdón. De esta toma de conciencia, nace la voluntad de transformar también las estructuras injustas para establecer respeto de la dignidad del hombre creado a imagen y semejanza de Dios”
En este mismo sentido, cómo no recordar al West-Eastern Divan que fue concebido en 1999 en las mentes de dos artistas e intelectuales magistrales: el músico argentino-israelí Daniel Barenboim y el intelectual palestino, ya fallecido, Edward Said.
Decidieron crear un taller para jóvenes músicos de Israel y otros países de Oriente Medio con el propósito de combinar el estudio y el desarrollo musical con compartir el conocimiento y la comprensión entre culturas que han sido tradicionalmente rivales. En este taller, los participantes mejoran su nivel musical mientras conviven con jóvenes de países que pueden estar en situaciones de conflicto con el suyo propio.
El West-Eastern Divan no es únicamente un proyecto musical, es también un foro para el diálogo y la reflexión sobre el problema palestino-israelí. A través de los contactos interculturales hechos por los artistas, el proyecto aspira a representar un importante papel en la superación de diferencias políticas y culturales entre los países representados en el taller. Dentro de este modelo, una orquesta se presta como buen ejemplo de democracia y convivencia civilizada.
El uso de las palabras “West-Eastern Divan” en el título del taller hace referencia a una colección de poemas de Johann Wolfgang von Goethe. En palabras de sus fundadores: “la razón por la que hemos llamado así a esta orquesta proviene del hecho de que Goethe fue uno de los primeros alemanes verdaderamente interesado en otros países, ya que empezó a aprender árabe con más de 60 años.”
Desde sus inicios, este proyecto ha demostrado consistentemente que la música es un instrumento útil para romper barreras que hasta ahora eran consideradas infranqueables. Sugiere que se pueden tender puentes que animen a la gente a unirse entre ellos, demostrando que es posible que personas de orígenes distintos coexistan pacíficamente, de la misma manera en que estos jóvenes músicos compartirán partituras, comedores y, sobre todo, una pasión por la música
En este mismo sentido, la Beata Teresa de Calcuta nos anima a no resignarnos, sino por el contrario a reforzar el camino del diálogo cuando nos recuerda que “a veces sentimos que lo que hacemos es tan sólo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota”.
Nélson Mandela, quien tal vez no participó en experiencias de Diálogo Interreligioso, pero transitó inquebrantablemente el camino del Diálogo, la Paz y la Reconciliación en el mundo y en Sudáfrica, su querido país, sojuzgado por la injusticia de un régimen racista y excluyente, dijo con claridad algo que reflejó en su conducta cotidiana: “Derribar y destruir es muy fácil. Los héroes son aquellos que construyen y trabajan por la paz”, y agregó que “El perdón libera el alma, elimina el miedo. Por eso es una herramienta tan poderosa”.
En sus diálogos con el Rabino Abraham Skorka, el Papa Francisco cuando aún era Monseñor Jorge Bergoglio nos recuerda que el Rabino hizo referencia en un escrito al frontispicio de la Catedral Metropolitana de Buenos Aires, que representa el encuentro de José con sus hermanos.
“No sin razón, señala Su Santidad, en los tiempos de la organización nacional fue puesta allí esa imagen: representaba el anhelo de reencuentro de los argentinos. La escena apunta al trabajo por instaurar una “cultura del encuentro”. Por momentos llegamos a identificarnos más con los constructores de murallas que con los de puentes”.
Por eso, y para terminar con una apuesta que
conecte el presente con el futuro, como símbolo de esperanza por la Paz desde este mundo oscuro hacia uno que renazca con más luz y justicia, destacamos la vivencia interreligiosa de tres mujeres, tres tradiciones, tres instituciones comprometidas en conectar a jóvenes judíos, cristianos e islámicos en la búsqueda de herramientas para planificar, comprometerse y apoyar acciones interreligiosas de servicio comunitario.
La experiencia denominada “Constructores de Puentes”, es el desafío cotidiano de ampliar nuestra mente y despojarla de prejuicios, de disminuir las tensiones creadas por la falta de conocimiento y temor a lo distinto”. Vale la pena conocerla y multiplicarla!
“No puede haber paz sin diálogo. Este es el camino ante las dificultades y los conflictos: una cultura que promueva el encuentro, el conocimiento del otro, y permita que las personas dialoguen sin pelearse”, nos dice el Papa Francisco.
En la diversidad nos enriquecemos mutuamente. Ojalá así sea en el tiempo por venir.
Dra.Silvia Sudol
Coordinadora.Foro de Estudios Contemporaneos
FAPEDEC
Felices los que trabajamos por la Paz.