…luego de una misteriosa reunión reciente de Cancilleres en Guatemala, de la que nada se informó.
Cuando aún no se acallan los ecos de la incursión presidencial en la VII Cumbre de las Américas realizada en Panamá, la inquieta mandataria prepara su viaje a Rusia para sellar nuevos acuerdos que conforman un drástico giro en materia de política exterior, en tanto el devenir de las primarias ofrece un inquietante horizonte para todas las fuerzas políticas.
Sin duda, el regreso del itsmo panameño, brindo para Cristina Fernández de Kirchner, uno de los pocos momentos de aliivio ante las crecientes tensiones que afronta en en opaco final de su segundo mandato presidencial. La victoria de Juan Manuel Urtubey, conspicuo miembro de la oligarquia salteña, sobre Juan Carlos Romero permitió la foto inicial del calendario electoral, junto a todos los candidatos del Frente para la Victoria, sonrientes y distendidos. En verdad, se trataba de un éxito esperable, como asi también el buen desempeño de la izquierda a través de los candidatos del Partido Obrero, y el reclamo del ex gobernador menemista derrotado, por la implementación un tanto confusa del voto electrónico. Para Romero y su adláter Alfredo Olmedo, las irregularidades fueron de una magnitud sin precedentes, y además de no reconocer el triunfo oficialista, denunciaron ante la Justicia Electoral la manipulación adjudicada a los operadores del sistema, en una acción similar a la encarada por el premio Nobel, Al Gore, contra su rival George W.Bush en su segunda elección, definida por los votos de Florida, gobernada por el hermano del presidente estadounidense, Jeb Bush en un recuento que finalmente se hizo manualmente, y tras consagrar al líder republicano. Cabe acotar que en aquella ocasión la Corte Suprema, instancia final del reclamo, se declaró incompetente por falta de jurisprudencia en la materia, y algo similar puede ocurrir en esta ocasión.
Mas allá de las vicisitudes cibernéticas, la sorpresa salteña fue el massista Gustavo Sáenz, consagrado en la capital sobre el macrista Guillermo Durand Cornejo, el candidato del macrismo, despertando una luz de alerta para la fuerza comdanda por el alcalde porteño que busca un posicionamiento nacional que le permita arribar a octubre con chances ciertas. En el PRO hubo señales de distensión interna, que pudieron apreciarse en el debate televisivo de Gabriela Michetti y Horacio Rodriguez Larreta, donde se resguardo la munición gruesa para destacar respectivamente las perspectivas de cambio y la continuidad de los logros de gestión. No obstante, los cruces entre el ecuatoriano Jaime Durán Barba, asesor principal del delfin macrista para la ciudad y ex integrante del “think tank” liberal Grupo Sophia, y el “proto” cuñado de Michetti y titular del bloque de diputados nacionales del PRO, Federico Pinedo, continuaron y seguramente se intensificaran con la inminente contienda electoral del próximo domingo. A ello no sería ajeno un reciente encuentro gastronómico de la precandidata con referentes del massismo. Para el sector, la compulsa del domingo 26 es ciertamente una instancia definitoria, y podría deparar un drástico cambio de escenario para la fuerza emergente con mayor crecimiento en intención de voto de acuerdo a las encuestas.
Las elecciones porteñas del último domingo de abril, son precedidas por sendos comicios a realizarse este domingo en Mendoza y Santa Fe, que permitirán equilibrar el mapa electoral ya que la plaza cuyana se presenta accesible para los candidatos opositores, habida cuenta de la división del oficialismo tras frustrar el intento de reelección de Francisco “Paco” Pérez. El Frente para la Victoria tendrá tres listas encabezadas por el diputado Guillermo Carmona, con respaldo del cristinismo, el senador Adolfo Bermejo y el ex ministro de Salud local, Matías Roby. Todo indica que la fórmula integrada por los radicales Fernando Cornejo y Laura Montero, con apoyo del cobismo, puede prevalecer, ya que conjuga además el apoyo del Frente Renovador y el macrismo provincial. El panorama de las PASO difiere en Santa Fe, donde el socialista Miguel Lifschitz buscará mantener la primacía del Frente Progresista ante el ascendente Miguel del Sel, por el PRO, en tanto el kirchnerismo presenta la opción de Miguel Perotti, y el radical Mario Barletta se sumó sobre la hora a los aspirantes a la gobernación. Se anticipa un resultado cerrado, donde puede haber sorpresas.
Mientras el entramado local de las primarias va mostrando sus primeros esbozos, con mejores perspecitivas para Sergio Massa, que busca volver al nivel que permitió su llegada al Congreso en 2013, el PRO en su hora clave y la UCR en busca de afianzar su destino, dentro del marco opositor, el oficialismo también tiene que superar un internismo furibundo, más allá del incipiente camporismo de Daniel Scioli, objeto de los mas feroces ataques del ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, por la creciente incidencia presidencial en busca de no perder protagonismo en su retirada del poder.
A ello pueden atribuirse las renovadas presiones sobre la Justicia, con los vaivenes del Caso Nisman, la derrota en el pliego de Roberto Carlés en el Senado y las consecuentes posibilidades de cambiar el número de miembros de la Corte Suprema de Justicia, y las nuevas dilaciones para el juzgamiento del ahora poco amado vicepresidente Boudou. Se trata de maniobras preventivas en busca de preservar una cuota de poder que permita negociar en mejores condiciones desde el llano.
También en ello influyen los periplos internacionales como el que iniciará el próximo viernes la presidente hacia Moscú, luego de una misteriosa reunión reciente de Cancilleres en Guatemala, de la que nada se informó. No se trata de gestos propios de una rutina crepuscular de final de mandato. El kirchnerismo puro y duro, confía en retener el poder a cualquier precio, enancado en las serias resistencias a cambios que históricamente operan en la sociedad, pero también en el divisionismo propio de “quebrados” como los que pululan en el elenco gubernamental. Solo asi se explica la concreción de un congreso organizado por Leopoldo Moreau, que en nombre del alfonsinismo reivindica este modelo basado en el cinismo y la obsecuencia. Todo tiene precio, y los cargos destinados al sector, incluyendo al pupilo Leandro Santoro como subsecretario de Fortalecimiento de la Democracia, de la jefatura de Gabinete de la Nación, lo explican. Seguir los pasos de estos sinuosos amanuenses exime de un mayor análisis a la devastadora experiencia del kirchnerismo en su devaluación del sistema de partidos, y alerta sobre la continiudad democrática en un futuro hipotecado económicamente, con un riesgoso frente externo, y donde el espectáculo de la justicia se dirime en medio del crimen y las ambiciones insaciables. La apuesta es que ni siquera las armas del voto, las únicas válidas para la ciudadanía, alcancen para detener el camino sin destino hacia una jungla de aviesos traficantes de miserias.
fuente caraycecaonline.com.ar