La última y corta semana de marzo, marcada por la tragedia aérea de los Alpes, tuvo un comienzo de alto voltaje, con la conmemoración del Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia, instaurado a partir de 2002 no sin pocas controversias.
Ciertamente, los tres ejes de la convocatoria han mostrado en la última dècada, una sugestiva permeabilidad a partir de la irrupción del kirchnerismo en el gobierno, ya que desde entonces, mas que un doloroso recordatorio de la oscura etapa de lo que fue llamado “Proceso de Reorganización Nacional”, fue un tenso escenario de revanchismos diversos que el extinto Néstor Kirchner y posteriormente su cónyuge y actual mandataria, utilizaron para sesgar las razones que desde el regreso de Juan Domingo Perón a nuestro país motivaron un enfrentamiento interno de fracciones, sumado al accionar de sectores armados que brindaron la ocason propicia para que por última vez, la democracia topara con el accionar implacable de sectores militares azuzados por una sociedad abúlica o temerosa, que no atinaba a superar el reduccionismo de los planteos mayoritarios.
Como en años anteriores, no faltó la catilinaria de Cristina Fernández de Kirchener adviertiendo sobre los males de acudir a opciones alternativas al proyecto oficialista, mientras en las calles se efectuaban sendas manifesaciones, una de tinte gubernamental con el escudo de la abuela Estela de Carlotto para evitar enfrentamientos mayores, y otra opositora, con mayorìa de organismos y partidos políticos que reclamaron el jucio y castigo no sólo para el actual jefe del Ejèrcito, César Milani, acusado de participar del terrorismo de Estado durante los años de plomo, sino también de Hebe de Bonafini, acusada junto a miembros de su familia y allegados, de malversación de caudales públicos, a través de la fraudulenta administración de créditos de cientos de millones de pesos para la fundación prohijada por las Madres de Plaza de Mayo, y su programa de viviendas “Sueños Compartidos”, que sólo construyó una de cada cinco departamentos programados. Esta causa judicial involucró Sergio Schoklender, “hijo predilecto” de Hebe y a su hermano Pablo junto a los funcionarios de la secretaria de Obras Públicas, a cargo del ex frepasista Abel Fatala y de José López, un funcionario mpasó sin hesitar desde el gobierno de la Alianza al kirchnerismo, previa escala en el duhaldismo. Ambos bajo la conducción del inefable ministro Julio De Vido.
Sin embargo, la rápida transición de una fecha que debería ser motivo de reflexión y análisis para todos los argentinos, devenida en una suerte de festividad de sobrevivientes a cualquier precio, dio lugar a nuevas y feroces manifestaciones de una confrontación cada vez más obscena e intempestiva entre el gobierno y la justicia. Las crecientes agresiones del jefe de Gabinete, Aníbal Fernàndez, al fallecido Fiscal Alberto Nisman, se conjugaron con los rechazos de distintos jueces y triibunales en avanzar en la investigaciòn de la acusación de encubrimiento que pesa sobre la presidente, el canciller y otros allegados al gobierno. Resulta extraño que, pese a la subsistencia de las denuncias y las apelaciones de la justicia, nadie quiera investigar seriamente la causa. En tanto, desde el nuevo orden global, la proto alianza estadounidense-iraní, desata una fuerte ola bélica en Oriente Medio, que tiene como eje a Yemen, pero muestra a Arabia Saudita en creciente accionar beligerante.
En el orden interno, las encuestas siguen mostrando paridad entre los principales aspirantes a la sucesión, aunque se afianza la tendencia hacia una polarízación entre el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, y el gobernador bonaerense Daniel Scioli, dejando atrás a Sergio Massa, preocupado por recomponer la tropa propia más que en afianzarse como opciòn de gobierno. Sin embargo, resulta cuanto menos sorprendente la reticencia ciudadana a las posibilidades de una transición ordenada, habida cuenta del descalabro económico, que encabeza el ministro de Economìa Axel Kicillof, negacionista de la pobreza, a partir de la desastrosa negociación de la deuda externa, secundado por el presidente del Banco Central, Alejandro Vanoli, quien continúa con una devaluación progresiva, mientras la caída salarial y de consumo se cristaliza en una de las principales protestas contra la actual gestión, que tendrá lugar el martes 31.
Como un vuelo sin otro destino que la catástrofe, el gobierno se aferra ciegamente a su riguroso protocolo de instalación de una agenda positiva, con planes insuficientes y efímeros, mientras en el horizonte avanzan las torvas sombras del narcotráfico y el lavado de dinero a través de los empresarios amigos del poder, la debacle ética y social con el avance sobre la justicia y la ratificación de la obediencia debida parlamentaria, pero especialmente el afán insano de perpetuar un orden establecido al margen de, justamente, la memoria, la verdad, y la justicia.
fuente caraycecaonline.com.ar