Los renovados enfrentamientos entre distintos sectores del oficialismo, en el inicio de las campañas proselitistas, definen un horizonte donde las palabras y los gestos anticipan un alto grado de confrontación. La Presidente, tras su defensivo discurso filial, se refugia en la agrupación que responde al heredero kirchnerista, y elevó la apuesta en el cierre de listas para las primarias en la ciudad, un distrito habitualmente adverso al peronismo, consagrando a Mariano Recalde candidato con mayor apoyo dentro del entorno oficialista.
Pero además, se ocupó de desplazar la candidatura del sciolista Gustavo Marangoni, con el argumento de evitar la dispersión de los votos porteños. Lo cierto es que la mera comparación entre las gestiones de ambos, el primero en la aerolínea de bandera que acumula creciente déficit pese a todos los beneficios que goza como tal, y el presidente del Banco Provincia quien avanzó en la modernización y calidad de gestión de la primera entidad bancaria nacional, hubieran merecido un análisis más prudente, pero se sabe que esa no es una característica ponderada en el círculo presidencial.
No obstante, la estrategia elegida por Cristina Fernández de Kirchner ante las primarias locales, parece compartida por la principal fuerza del distrito, ya que el PRO cerró sus listas con un encono cercano a la agonía, ante las fuertes discrepancias entre la precandidata Gabriela Michetti, y el jefe de gobierno y precandidato presidencial Mauricio Macri, quien brindó su decidido apoyo a Horacio Rodr¡guez Larreta, también dispuesto a sostenerse del aparato estatal que le ofrece las mejores condiciones de campaña. Mientras tanto, otros sectores muestran alternativas que merecen consideración, con las precandidaturas de Graciela Ocaña y Martín Lousteau, ambos ex ministros de la actual gestión, que buscan replicar en la ciudad sus proyectos bendecidos por Elisa Carrió, aunque curiosamente en el imaginario colectivo se los vincula más a Sergio Massa, también de pasado kirchnerista, quien optó por el prolijo economista Guillermo Nielsen para la puja porteña.
Mientras arde la ciudad en busca de un destino un poco más promisorio que el legado de las dos gestiones macristas, la “camporización” parece extenderse hacia otros sectores, como el judicial.
Allí el secretario general de la Presidencia, Eduardo de Pedro, dejó su lugar en el Consejo de la Magistratura a la diputada Anabel Fernández Sagasti. Ella deberá analizar junto a los restantes consejeros, el frondoso envío de pliegos para designación de futuros jueces realizado por el Ejecutivo al Congreso, donde varios de los candidatos son objetados por su escaso ejercicio profesional, cuestión que también alcanza al candidato oficialista para la Corte Suprema de Justicia, Roberto Carlés, un profuso seminarista y participante de variadas actividades académicas.
En el campo sindical, los esfuerzos de acreditados operadores del Gobierno no han logrado hasta el momento, que los gremios de transporte público desistan de su anunciado para fin de mes. Una jornada que avanza y puede convertirse en una masiva protesta con el aval de la CGT y la CTA opositoras, tal como han manifestado sus principales referentes, Hugo Moyano y Pablo Micheli. Los sordos ruidos en torno a la modificación de los topes en el impuesto a las Ganancias, parecen producto de una expectativa fallida, y mientras tanto, el gremialismo oficialista encabezado por Antonio Caló resolvió brindar su decidido apoyo al gobernador bonaerense Daniel Scioli, quien mantiene su firme decisión de alcanzar la postulación para el próximo turno presidencial, pese a las crecientes embestidas del ministro de Interior y Transporte, Florencio Randazzo. El ministro suma a sus huestes a los jóvenes camporistas que siempre recelaron del gobernador bonaerense, aunque mantienen una cautelosa relación habida cuenta de las menguadas posibilidades de su rival, cuya gestión ferroviaria acaba de sumar otro récord, al registrar la formación que une Buenos Aires y Córdoba un tiempo mayor de viaje que el empleado para el mismo recorrido en el siglo XIX.
Mientras el sector agropecuario volvió a la protesta, aunque esta vez con la disidencia de una de las entidades ruralistas, el fín del verano se avizora con un paisaje nada cómodo para el otoño kirchnerista. Las calles de la ciudad y de los principales centros urbanos del país muestran el fuego de las protestas por la falta de suministro eléctrico, que ignora o justifica el ministro del área, Julio De Vido, y las secuelas de la muerte del fiscal Alberto Nisman suman capítulos dramáticos en una escalada judicial y política, con final abierto.
fuente caraycecaonline.com.ar