Reuniones, llamados, reclamos… las últimas horas estuvieron marcadas por numerosas gestiones para acelerar el inicio del juicio por presuntas irregularidades cometidas en la investigación del atentado a la AMIA, que implican a ex funcionarios judiciales y al ex presidente Carlos Menem. El caso volvió a concentrar la atención por la denuncia que realizó Alberto Nisman por el presunto encubrimiento, cuya dimensión se magnificó aun más con la muerte del fiscal que quien tenía a su cargo la investigación por el atentado y sus causas aledañas.
El juicio está a cargo del Tribunal Oral Federal 2, el mismo que interviene en la tragedia de Once. Sin embargo, para este caso ya se adelantó que tendrá otra integración, una tarea que demoró más de un año en completarse luego de que se excusaran al menos diez magistrados alegando conocer a los acusados o cúmulo de trabajo.
Por ahora, el tribunal para el juicio está conformado por Néstor Costabel, Karina Perilli y Jorge Gorini, quien compone actualmente el TOF2 junto con otros dos para la causa Once. Como cuarto juez está Domingo Altieri, oriundo del fuero criminal ordinario.
A fines del año pasado, el TOF2 fijó la prueba que se ventilará durante el juicio y adelantó que será entre julio y diciembre de este año. Pero la presión de los familiares de las víctimas del atentado y la intervención del titular de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, quien los recibió este lunes, apuraron los tiempos.
La principal razón por la que el inicio del juicio estaba prevista para fines de 2015 es que al juez Gorini no se le superpusiera con las audiencias del juzgamiento del inicidente ferroviario. No obstante, Costabel y Perilli también tienen la agenda comprometida al menos hasta agosto, por lo que podría fracasar el pedido de Lorenzetti para que “cuanto antes” se haga el juicio.
El lunes, la agrupación Memoria Activa y abogados del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) elevaron a Lorenzetti un reclamo sobre lo que ellos consideran una inexplicable demora del juicio. A última hora del martes, Alfredo Kraut, secretario de la Corte, se reunió con algunos de los integrantes del TOF2 y con la titular de la Cámara Federal de Casación Penal, Ana María Figueroa, para transmitir en concreto ese pedido.
Ante ese requerimiento, los jueces del tribunal en cuestión también evaluaron en un encuentro los debates que cada uno tiene programado por un tiempo. Gorini es el más complicado para avanzar en el juicio, ya que aún no se sabe cuándo finalizará el proceso por la tragedia de Once y es difícil estimar tiempos.
Frente a ese panorama, se están evaluando alternativas para acelerar los plazos: fijar un día más de juicio en la semana en el caso Once o bien excluir a Gorini del tribunal y nombrar otro.
El problema es estructural y muestra la falta de jueces, un punto que abordó Lorenzetti quien al inaugurar el año judicial. En las últimas semanas, la titular de Casación incluso hizo circular pedidos a tribunales orales del interior que especifiquen si están en condiciones de ocupar subrogancias en la Ciudad y en caso contrario exigió que argumenten el por qué no.
De momento no hay una solución en el horizonte. Lorenzetti podría fracasar el intentar adelantar para cuanto antes el juicio y el reclamo que planteó está generando rispideces por el apuro.
En el juicio por las irregularidades en la investigación sobre el atentado a la AMIA se ponen en juego dos causas: una por el pago de 400 mil dólares que recibió Carlos Telleldín para que inculpara a un grupo de policías bonaerenses en la participación del ataque, y quienes estuvieron presos varios años injustamente -por este hecho, serán juzgados el ex juez Juan José Galeano, entre otros- y otra por obstruir la denominada pista siria, que involucra a Menem, Galeano, el entonces titular de la SIDE Hugo Alfredo Anzorreguy y su segundo Juan Carlos Anchezar; y los comisarios Carlos Castañeda y Jorge Alberto “Fino” Palacios.